martes, 22 de febrero de 2011

¡Felicidades Sr. Obispo!

VI Aniversario Episcopal de Mons. Armendáriz / 23 de febrero). "El Obispo, actuando en persona y en nombre de Cristo mismo, se convierte, para la Iglesia a él confiada, en signo vivo del Señor Jesús, Pastor y Esposo, Maestro y Pontífice de la Iglesia. El Obispo ha de ejercer las tres funciones de enseñar, santificar y gobernar al Pueblo de Dios con los rasgos propios del Buen Pastor: caridad, conocimiento de la grey, solicitud por todos, misericordia para con los pobres, peregrinos e indigentes, ir en busca de las ovejas extraviadas y devolverlas al único redil" (Exhortación Apostólica Pastores gregis 7).

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viernes, 11 de febrero de 2011

Dios bendiga y proteja a nuestros periodistas

Mons. Faustino Armendáriz y la Pastoral de Medios de Comunicación convivieron con los periodistas de la Región (Matamoros-Reynosa). Además de compartir los alimentos, se les invitó a ser constructores de paz mediante noticias éticamente responsables.


Oremos por cada periodista, editor, redactor, titulares, corrector, impresor, coordinador, director, corresponsal, fotógafo, diseñador, freelance, camarógrafo, publicista, entrevistador, presentador, floor manager, guionista, asistente, switcher, escenógrafo, maquillista, utilero, programador, operador de audio, productor, y muchos más que hacen posible que día con día lleguen noticias a nuestro hogar.

VI aniversario episcopal de Mons. Faustino Armendáriz Jiménez

Redacción EM

Un 23 de febrero del 2005 Mons. Armendáriz recibió la ordenación episcopal de manos del Sr. Cardenal  Mons. Francisco Robles Ortega  acompañado de gran número de obispos, presbíteros y laicos de diferentes lugares de la Republica Mexicana.

A sus seis años de entrega generosa hemos visto y oído, cómo sus palabras y obras muestran un Pastor al servicio de la misión en esta Diócesis de Matamoros como comenta el Padre Roberto Sifuentes, Vicario General: "a través de sus visitas pastorales, atención a todas las comunidades, especialmente las más alejadas. Su tenacidad y celo apostólico lo ha llevado a insistir para que en toda la Diócesis se realice la misión permanente de llevar la Buena Nueva a los más alejados".

"El Obispo, actuando en persona y en nombre de Cristo mismo, se convierte, para la Iglesia a él confiada, en signo vivo del Señor Jesús, Pastor y Esposo, Maestro y Pontífice de la Iglesia. El Obispo ha de ejercer las tres funciones de enseñar, santificar y gobernar al Pueblo de Dios con los rasgos propios del Buen Pastor: caridad, conocimiento de la grey, solicitud por todos, misericordia para con los pobres, peregrinos e indigentes, ir en busca de las ovejas extraviadas y devolverlas al único redil" (Exhortación Apostólica Pastores gregis 7).

Felicidades Sr. Obispo, que el Señor lo colme de abundantes bendiciones, toda la Diócesis nos unimos en oración para que el Señor lo bendiga en su Ministerio.

Recepción de los bienes espirituales de la Iglesia

Pbro. Felipe M. Arteaga Becerra
Estudiante de Derecho Canónico, Universidad de Navarra (España)

El derecho de los fieles «a recibir de los Pastores sagrados la ayuda de los bienes espirituales de la Iglesia, principalmente la palabra de Dios y los sacramentos» (c. 213), es uno de los más básicos; ya que estos bienes son esenciales para seguir plenamente la vocación a la santidad y para edificar la Iglesia, y la distinción y ordenación recíproca entre Jerarquía y pueblo cristiano existe precisamente por razón del ministerio que han recibido los Pastores de enseñar, santificar y gobernar a los fieles.

Este derecho reclama de la Jerarquía que se organice, en la medida de sus posibilidades, de modo que los fieles puedan recibir la ayuda de los bienes espirituales según sus necesidades, e incluso según su propia vocación. Y engendra deberes de justicia en aquellas personas e instituciones que tengan un vínculo jurídico con los fieles, o que sean los únicos que pueden atenderles en circunstancias especiales (por ejemplo, la administración del Viático, el ministerio de la Penitencia, la celebración de la Santa Misa, etc.).


 
El Código puntualiza en otros lugares las múltiples exigencias que dimanan de este derecho, particularmente en lo relativo al ministerio de la palabra de Dios (por ejemplo, la homilía, la predicación, la catequesis, la formación doctrinal, iniciativas que promuevan el espíritu evangélico, etc.) y a la administración de los sacramentos. En relación con éstos se expresa el deber general de los Pastores de administrarlos y los requisitos generales que han de cumplir los fieles para recibirlos.

Aparte de la negativa de estos medios sin un motivo justo, constituyen un abuso contra este derecho las prácticas que retrasen indebidamente la recepción de los sacramentos, que obliguen a recibirlos de forma no determinadas por el Derecho, etc., esto es, la prácticas pastorales que transforman en obligatorios modos a los que el derecho no obliga o impiden el ejercicio conforme a derecho (por ejemplo, retrasar los bautismos más allá de lo establecido en el c. 867 §1, etc.).

En razón de que constituye uno de los principales derechos del fiel –su participación en la vida sacramental de la Iglesia- y correlativamente se refiera al sentido del deber de los pastores -de administrar los sacramentos y predicar la Palabra-, este derecho obliga a organizar la administración de los sacramentos, la predicación de la Palabra y los medios conducentes a la santidad de acuerdo con las necesidades de los fieles, de manera que todos puedan gozar de estos auxilios según su propia vocación.

Continuará…

Custodiando los hijos del Rey

Teresa de Jesús Herrera de Castillo
Colaboradora EM

Es generalizada y hasta inconsciente la apropiación casi irracional de los padres hacia los hijos; los padres se “realizan o frustran en la vida de sus hijos”. Es bien sabido, a través del Catecismo de la Iglesia Católica, que el sacramento del bautismo nos hace hijos adoptivos de Dios; es bueno recordar que gozamos de la paternidad de un Dios que además es Rey. Los invito a detenernos y pensar como esa realeza nos puede ayudar a ser mejores padres.

Cuántas veces en la vida como padres de familia nos preguntamos: ¿estoy haciendo lo correcto con mis hijos? ¿Es esto lo mejor para ellos? La mayoría de las veces concluimos: “Nadie nos enseña a ser padres”. Una respuesta ya muy trillada. Sabemos que al transcurrir el tiempo vamos tomando experiencia y no hacemos lo mismo con el primer hijo que con el segundo y así sucesivamente con los demás. Hay algunas personas que se desaniman con el primer intento de ser padres; otras personas creen con el segundo haber aprendido suficiente, y usan como pretexto la educación, alimentación, tiempo, armonía e incluso muchas veces se atreven a decir que no pueden dar suficiente amor. Sin embargo, lo que se percibe es un abatimiento por la carga que implica el ser padres.

Por el contrario, debemos tener la confianza de que nuestros hijos no sólo viene con el pan de cada día, sino con la dotación de amor que necesitan ellos y nosotros como padres. Seamos conscientes de que cada hijo es el camino a la santidad que Dios tiene considerado para nosotros. Confiemos en que DIOS  no sólo engendra la vida sino que es el amor florecido en cada soplo de esa vida. Es indispensable tomar en cuenta a Dios si queremos ser Padres. Es Él quien te elige para esta misión y por lo tanto te da la gracia necesaria para ejercerla. Recuerda que el amor de Dios habita en cada corazón, sólo tienes que volverlo a Él, esto significa dentro de este contexto una sola cosa: antes que tus hijos, son de Él.

Este principio es básico si quieres que tu paternidad tenga éxito; mantén siempre en tu mente y en tu corazón la dignidad y confianza que se te ha encomendado al educar, formar y disciplinar a los hijos del Rey. Ten la seguridad que ese mismo Rey no dudará en acompañarte poniendo a tu disposición cuanto necesiten tú y tus hijos. Como padres debemos tener claro que somos los custodios de los hijos de Dios y la dignidad y realeza de ellos no merece más que nuestro continuo esfuerzo.

Los edificios de culto

Pbro. Lic. Martín Tejeda
Vice Canciller diocesano

Hemos de tener en cuenta que, el recorrido que hicieron los edificios de culto en la historia de la Iglesia ha ido desarrollándose de acuerdo a los tiempos en que se ha asentado el cristianismo entre los diversos pueblos de la tierra. He ahí el por qué de los diversos términos  utilizados para los edificios de culto y cada una de sus partes.

Los primeros lugares de los que se tiene noticia, donde los cristianos se reunieron para escuchar la enseñanza de los apóstoles, escuchar la enseñanza de quienes estaban al frente de la comunidad, para compartir lo que tenían, para rezar y en la fracción del pan (cfr. Hch 2,43-47) es en la DOMUS ECCLESIAE (Casa de la Iglesia, en latín) que el libro de los Hechos de los Apóstoles va describiendo.

La pregunta es por qué se reunían los primeros cristianos en las Domus, a lo que tranquilamente nos podemos responder desde la realidad que vivían los cristianos en el imperio romano, pues no existía la libertad de culto hasta el s. IV, por lo que se vieron obligados a reunirse en las casas.

Hay algunos testimonios de Domus cristianas que empezaron a vislumbrar los edificios de culto que actualmente tenemos. Uno de estos ejemplos es la casa de DURA EUROPOS, en la frontera del imperio romano con Mesopotamia y Siria, actualmente está en ruinas; ahí se erige un lugar que distribuye diversos lugares en los cuales los primeros cristianos se desenvolvían y vivían su adhesión a la Iglesia. La sala de culto, el comedor, el Bautisterio son algunos de los lugares muy bien ubicados dentro de este complejo.

Poco a poco estos lugares se irán expandiendo por las diversas ciudades del imperio hasta que se dé la llamada Paz Constantiniana con el edicto de Nicomedia del 313, con el que se irá desarrollando otro tipo de edificios de culto.

S.S. Juan Pablo II, un hombre de fe (1920-2005)

"No tengas miedo; abre de par en par las puertas a Cristo"

P. Alán G. Camargo
Pastoral de la Comunicación Social


Hace unos días se anunció que el primero de mayo será la beatificación de quien fuera Papa, Juan Pablo II. Me vino a la mente de forma borrosa, cuando frente al televisor miré el anuncio de su Pontificado en el año de 1979. Ese mismo año nació mi hermana.

Pasados los años Dios me permitió verle de muy cerca "casi saludarlo" en su visita a la ciudad de Monterrey (mayo 1990) cuando era yo seminarista. Luego como sacerdote en su visita a México, DF, tuve oportunidad de verlo en el Autódromo (enero 1999) y en la canonización de San Juan Diego (julio 2002). Y un 16 de diciembre de 2004 por fin lo saludé en la ciudad de Roma, Italia, le dije que era de México y con una ligera sonrisa me dijo unas palabras estrechándome la mano.

Si algo admiré en él, fue su tenacidad para seguir hasta el final de su vida trabajando. El mundo le recuerda, México lo extraña. Asistí a sus funerales y elevé mi oración por aquél Papa que amó a la Virgen de Guadalupe con tal fe que bien puedo decir: fue un hombre de fe.


Beatificación
(Etim. Latín beatificatio, el estado de ser bendito; de beatus, feliz.) La beatificación es una declaración hecha por el Papa de que un siervo de Dios vivió una vida de santidad (ha ejercido las virtudes cristianas en grado heroico) y/o tuvo muerte de mártir. La beatificación es una sentencia no definitiva, que tiende a la canonización.  La beatificación permite que se le tribute culto público de veneración con ciertas limitaciones. La veneración universal está reservada para los santos canonizados. Las personas beatificadas son llamadas "Beatos" 

¡Sacerdote para siempre!

Readcción EM


El Diácono Luis Enrique Buenrostro Carreón será ordenado sacerdote el próximo 8 de marzo a las 12:00 pm en la Catedral de Matamoros por manos de Mons. Faustino Armendáriz Jiménez en una celebración donde están invitados el Presbiterio de la Diócesis y la feligresía de Catedral, así como quien tenga oportunidad de asistir a esta ordenación.

Luis Enrique hasta la fecha sirve como Diácono en la Parroquia de Nuestra Señora del Refugio, Catedral de Matamoros, así como en la estación de radio católica por internet www.cristoenlinea.com donde cada viernes en punto de las 4:00 pm conduce el programa juvenil: "Arpas y Cítaras" y el cual cumplió dos años.

Esta redacción se une a las felicitaciones dadas a Luis, a quien se le ve contento de poder recibir este Don de Dios, el sacerdocio. Y sigamos pidiendo al dueño de la mies, que envíe operarios a sus campos.

Sin el amor no se puede ser feliz

Pbro. Lic. Martín Ortega Banda
Coordinador de la Pastoral Familiar

El amor es el motor de lo que hacemos todos los días, sin él difícilmente podríamos hacer lo de siempre. El amor por nosotros, el amor por la vida, por los hijos, por el cónyuge, por el hermano, por conseguir el pan de cada día. ¿Qué sería el mundo sin el amor? Es como faltarle el sabor a todo, como si el sol se apagase y quedáramos en la penumbra de la desdicha. Como el enfermo de depresión sin ánimo por vivir. Es que el amor, hace posible lo que llamamos imposible.

Tal vez en ocasiones escuchamos que amarse a uno mismo es negativo, «es malo, que no deberíamos de decir eso, porque significa egoísmo» o también «no pensar en hacer el bien a los demás» y sobre todo, ¿dónde quedarían mis valores y principios religiosos? Ante estas ideas surgen algunas preguntas: ¿cómo se puede saber?, ¿cuándo me estoy amando sin egoísmos?, ¿cuándo es sano?

 Las personas sanas y felices son aquellas que no miden la felicidad por la ausencia de problemas. Enfrentan con realismo los problemas es decir comprenden que  la vida es así, llena de situaciones complejas que implica muchas veces sufrir, llorar, desesperarse y  hasta cansarse pero al final logran ir más allá aprendiendo de esas lecciones de la vida. Porque las personas que viven situaciones difíciles no consideran que la vida es tan sólo un instante como para desaprovecharla en pelear y sufrir a veces hasta inútilmente si se llevara una vida más simple, es decir, sin complicaciones absurdas. ¿Usted es de esas personas? ¿Pelea por todo? En el seno familiar suelen darse muchos ejemplos de todo esto. El esposo que es autoritario con su esposa que no la escucha en sus necesidades de ser valorada y tratada con equidad. Que la trata como una sirvienta y como una niñera. Que la autocomprensión de esa mujer está encerrada en el miedo a salir por sí sola, porque precisamente se siente impotente e incapaz de hacerlo. La baja autoestima puede convertirse en una trampa mortal  para la vida personal  y familiar porque las personas se llenan de odio y con fuertes deseos de venganza, decididas a hacer cualquier cosa por experimentar urgentemente la justicia en su vida matrimonial.

En este mes de Febrero llamado comercialmente el mes del amor y de la amistad aprovechemos estos momentos para buscar el verdadero amor en la responsabilidad de nuestros roles y tareas domésticas. Si eres una esposa desesperada aprende a valorarte a ti misma y busca el camino de tu felicidad en Dios que él sabrá guiarte hacia lo mejor.  Y si eres un esposo autoritario date cuenta que necesitas cambiar tu actitud para que tu familia sea feliz.