martes, 30 de abril de 2013

Kermesse Seminario 2013


La pobreza, la paz y el diálogo



En la audiencia que, el día 22 de marzo de 2013, concedió al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, el Papa Francisco quiso exponer de nuevo los motivos por los que ha elegido ese nombre. Como sabemos, lo ha hecho pensando en San Francisco de Asís.
De este Santo, tan conocido y venerado en todo el mundo, el nuevo Papa ha querido subrayar en primer lugar la opción de San Francisco por la pobreza. A lo largo de los siglos, la Iglesia ha venido prestando a los pobres una ayuda afectiva y efectiva. También en estos tiempos de crisis económica, sólo en las organizaciones caritativas de la Iglesia han encontrado auxilio muchos pobres de este mundo. Junto a ellos hay que mencionar a los  enfermos,  los huérfanos, los desalojados de sus casas y los marginados de mil maneras.
Pero el Papa nos recuerda que hay también hay otra pobreza. Es la pobreza espiritual que caracteriza a nuestro tiempo: la pobreza del individualismo y esa “dictadura del relativismo que deja a cada uno como medida de sí mismo y pone en peligro la convivencia entre los hombres”.
Esta es la segunda razón del nombre elegido por el Papa. Como San Francisco de Asís desea el nuevo Papa colaborar a construir la paz. Esa utopía es difícil pero posible. Quienes traten de conseguirla, no pueden olvidar los elementos fundamentales de la paz: “No hay verdadera paz sin verdad. No puede haber verdadera paz si cada uno es la medida de sí mismo, si cada uno puede reclamar siempre y sólo su propio derecho, sin preocuparse al mismo tiempo del bien de los demás, de todos, a partir ya de la naturaleza, que acomuna a todo ser humano en esta tierra”.
El Papa Francisco afirma que para lograr  la paz es preciso promover el diálogo entre las personas, los pueblos y las religiones “de modo que cada uno pueda encontrar en el otro no un enemigo, no un contendiente, sino un hermano para acogerlo y abrazarlo”. Seguramente estas palabras recordarán el célebre discurso pronunciado por Pablo VI en la sede de las Naciones Unidas, de Nueva York.
En este contexto el Papa Francisco afirma también que “es importante intensificar la relación con los no creyentes, para que nunca prevalezcan las diferencias que separan y laceran, sino que, no obstante la diversidad, predomine el deseo de construir lazos verdaderos de amistad entre todos los pueblos”.
He ahí los tres puntos de referencia del camino al que el Papa invita a los gobernantes de la tierra y a todos los ciudadanos: “la lucha contra la pobreza, tanto material como espiritual; edificar la paz y construir puentes”.
Y para recordar todavía a San Francisco de Asís,  nos dice que hemos de aprender de él “un profundo respeto por toda la creación, la salvaguardia de nuestro medio ambiente, que demasiadas veces no lo usamos para el bien, sino que lo explotamos ávidamente, perjudicándonos unos a otros”. La paz universal no puede lograrse cuando la explotación de la naturaleza afecta sobre todo a los más pobres de la tierra.

José-Román Flecha, publicado en el Diario de León.

¿QUÉ ES UNA PARROQUIA?




Una de las Dimensiones de la Comisión de la Solidaridad Intraeclesial es la de creación de nuevas Parroquias. El actual Señor Obispo ha dicho que su deseo, el ir acrecentando el número de Parroquias para bien de la comunidad, pero ¿qué es una Parroquia?

“La parroquia es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular (diócesis), cuya cura pastoral, bajo la autoridad del Obispo Diocesano , se encomienda a un párroco, como su pastor propio” (Código de derecho canónico, canon 515). “
Es el lugar donde todos fieles pueden reunirse para la celebración dominical de la Eucaristía. La parroquia inicia al pueblo cristiano en la expresión ordinaria de la vida litúrgica, la congrega en esta celebración, le enseña la doctrina salvífica de Cristo y la lleva a practicar la caridad del Señor en obras buenas y fraternas”. (Catecismo de la Iglesia Católica No. 2179).
La palabra "Parroquia" viene del griego Paroika. En la palabra paroika está oika: "casa". Paroika significa etimológicamente "el tiempo de estadía o residencia”. El verbo paroikein quiere decir: "habitar cerca de, junto de, al lado de, estar provisoriamente, estar de paso, peregrinar”. Paroikaos es "el extranjero domiciliado". Muchos autores cristianos utilizan el verbo parokein para dar la idea de una presencia pasajera de los cristianos en el mundo. En el siglo II Paroika se convierte en sinónimo de "comunidad cristiana" o "Iglesia particular".
La Parroquia es como una fuente a la que todo el mundo viene a calmar su sed, decía el Papa Juan XXIII . Es una fuente de agua viva que Jesucristo ofrece a cada uno. Pablo VI decía que “la Parroquia tiene una misión indispensable de gran actualidad; ella debe crear la primera comunidad del pueblo cristiano”.
La Parroquia es el lugar donde los ministerios y carismas de todos los fieles laicos, esenciales a la vida de la iglesia, pueden ser valorados. Ella no es en primer lugar una estructura, un territorio, un edificio, una comunidad de personas cumpliendo un cierto número de funciones sociales; Ella es ante todo, la familia de Dios, fraternidad que no tiene mas que un alma, una casa de familia, fraternal y acogedora; es la comunidad de los fieles. (Cf. exh. ap. Christifideles Laicis). “
Después de la familia la Parroquia es la primera escuela de fe, oración y educación moral  y tiene por vocación reunir a los fieles de un territorio, sin distinción de origen ó edad; no sólo por afinidades, sino en razón de la proximidad. Reúne a los hijos de Dios que fácilmente se podrían dispersar.

lunes, 15 de abril de 2013

Francisco se desnuda para cubrir la desnudez del Papa

L. Boff

Saben los historiadores que el Papa del tiempo de san Francisco, Inocencio III (1198-1216), llevó el papado a un apogeo y esplendor como nunca lo había habido antes ni lo habrá después. Hábil político, consiguió que todos los reyes, emperadores y señores feudales, con algunas excepciones, fuesen sus vasallos. Bajo su regencia estaban los dos poderes supremos: el Imperio y el Sacerdocio. Ser sucesor del pescador Pedro era poco para él. Se declaró «representante de Cristo», pero no del Cristo pobre, que andaba por los polvorientos caminos de Palestina, profeta peregrino, anunciador de una radical utopía, la del Reino del amor incondicional al prójimo y a Dios, de la justicia universal, de la fraternidad sin fronteras y de la compasión sin límites. Su Cristo era el Pantocrator, el Señor del Universo, cabeza de la Iglesia y del Cosmos.

Esta visión favoreció la construcción de una Iglesia monárquica, poderosa y rica pero absolutamente secularizada, contraria a todo lo que es evangélico. Tal realidad sólo podía provocar una reacción contraria entre el pueblo. Surgieron los movimientos pauperistas, de laicos ricos que se hacían pobres. Predicaban por su cuenta el evangelio en la lengua popular: el evangelio de la pobreza contra el fasto de las cortes, de la sencillez radical contra la sofisticación de los palacios, la adoración al Cristo de Belén y de la Crucifixión contra la exaltación de Cristo Rey todo poderoso. Eran los valdenses, los pobres de Lyon, los seguidores de Francisco, de Domingo y de los siete Siervos de María de Florencia, nobles que se hicieron mendicantes.
A pesar de este fasto, Inocencio III fue sensible a Francisco y a los doce compañeros que lo visitaron, desharrapados, en su palacio de Roma, para pedirle permiso para vivir según el evangelio. Conmovido y con remordimientos, el Papa les concedió un permiso oral. Corría el año 1209. Francisco no olvidaría este gesto generoso.

Pero la historia da sus vueltas. Lo que es verdadero e imperativo, llegado su momento de maduración, se revela con una fuerza volcánica. Y se reveló en 1216 en Perugia adonde fue el Papa Inocencio III a uno de sus palacios.

Súbitamente el Papa muere después de 18 años de pontificado triunfante. Pronto se oyen los sonidos lúgubres del canto gregoriano provenientes de la catedral pontificia. Se entona el grave planctum super Innocentium («el llanto sobre Inocencio»).

Nada detiene a la muerte, señora de todas las vanidades, de toda la pompa, de toda gloria y de todo triunfo. El ataúd del Papa está frente al altar mayor cubierto oropeles, joyas, oro, plata y los signos del doble poder sagrado y secular. Cardenales, emperadores, príncipes, monjes y filas de fieles se suceden en la vigilia. El obispo Jacques de Vitry, llegado de Namur y nombrado después cardenal de Frascati, es quien lo cuenta.
Es medianoche. Todos se retiran apesadumbrados. Solamente la luz vacilante de las velas encendidas proyecta fantasmas en las paredes. El Papa, en otro tiempo siempre rodeado de nobles, está ahora solo con las tinieblas. Y de pronto unos ladrones entran sigilosamente en la catedral. En pocos minutos despojan el cadáver de todas las ropas preciosas, del oro, la plata y las insignias papales.

Ahí yace un cuerpo desnudo, ya casi en descomposición. Se hace realidad lo que Inocencio III dejara registrado en un famoso texto suyo sobre «la miseria de la condición humana». Ahora ella se muestra con toda la crudeza en su verdadera condición.

Un pobrecito, sucio y miserable, se había escondido en un rincón oscuro de la catedral para velar, rezar y pasar la noche junto al Papa. Se quitó la túnica rota y sucia, túnica de penitencia, y con ella cubrió las vergüenzas del cadáver ultrajado.

Siniestro destino de la riqueza, grandioso el gesto de la pobreza. La primera no lo salvó del saqueo, la segunda lo salvó de la vergüenza. Y concluye el cardenal Jacques de Vitry: «Entré en la iglesia y me di cuenta, con plena fe, de cuán breve es la gloria engañosa de este mundo».

Aquel al que todos llamaban Poverello y Fratello nada dijo ni nada pensó. Sólo hizo. Quedó desnudo para cubrir la desnudez del Papa que un día le aprobara el modo de vida. Francisco de Asís, fuente inspiradora del Papa Francisco de Roma.      


leonardoboff.wordpress.com

martes, 9 de abril de 2013

Corea del Norte, los misiles y el bien común internacional

En las últimas semanas las tensiones entre Corea del Norte y Corea del Sur y sus aliados (especialmente Estados Unidos) han aumentado de manera importante. Como reacción a las sanciones de Naciones Unidas debidas a un tercer ensayo nuclear, el régimen de  Kim Jong-un endureció el discurso belicista. Recordó que técnicamente todavía existe un estado de guerra entre las dos Coreas (no se ha firmado ningún armisticio todavía) y que los ejercicios conjuntos de Corea del Sur y Estados Unidos, en los que actualmente participan más de 10 mil efectivos de los dos países, son un “flagrante atentado contra el socialismo, la independencia y la soberanía”. Éstos, según declaraciones del líder norcoreano, son considerados actos de guerra, por lo que sugirió la posibilidad de mandar misiles con carga nuclear a Seúl y a bases norteamericanas en el Pacífico. Adicionalmente, Corea del Norte cerró la entrada a trabajadores surcoreanos al parque industrial que las dos Coreas mantienen en la zona desmilitarizada.

Las declaraciones de los funcionarios de Pyongyang han sido interpretadas de dos maneras. La primera es que el endurecimiento de la retórica de Kim Jong-un busca presionar al nuevo gobierno de Seúl para conseguir su apoyo en la reducción de las sanciones de Naciones Unidas, y para obtener ayuda humanitaria por parte de los Estados Unidos. Las recientes declaraciones del Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, William Hague, parecen coincidir con esta interpretación, pues afirmó que no había evidencia de que se estuvieran reuniendo ejércitos al lado norte de la frontera entre las dos Coreas. Cuando Kim Jong-un declaró que, en el caso de guerra, no sería capaz de asegurar la seguridad de las embajadas extranjeras establecidas en la capital Pyongyang, Hague decidió no sacar al personal diplomático.

Sin embargo, el mismo Hague, Ban Ki-moon, los Estados Unidos y China, entre otros, se encuentran preocupados por la virulencia del discurso belicista y cómo éste podría inducir a Corea del Norte a un “cálculo equivocado” acerca de su capacidad para vencer en un conflicto regional. La segunda interpretación de las declaraciones de Kim Jong-un ven en éstas un cambio cualitativo en la política de Corea del Norte, producto de su aislacionismo exacerbado por las últimas sanciones internacionales y del poder que da entrar al grupo de naciones con capacidad balística nuclear. Como precaución a esta opción, los Estados Unidos se preparan para una posible agresión balística o de otro tipo.

El próximo 11 de abril se cumplirán 50 años de la publicación de la Encíclica Pacem in Terris, del papa beato Juan XXIII. Es realmente increíble que después de cinco décadas, todavía nos encontremos preocupados por una crisis internacional que pueda desbordarse. En su tiempo, la Encíclica fortaleció un entorno de diálogo que hizo posible la eventual solución pacífica de la crisis de los misiles rusos en Cuba. Los líderes de Estados Unidos y la URSS apreciaron su lenguaje razonable y dirigido a los hombres de buena voluntad.

Pacem in Terris es uno de los frutos más acabados de los afanes que los cristianos, especialmente los pontífices, siempre han tenido por lo que ahora llamamos “bien común internacional”. En efecto, autores como Fray Francisco de Vitoria y otros miembros de la Escuela de Salamanca, establecieron las bases de las Relaciones Internacionales al argumentar que la dignidad de la persona tiene implicaciones sociales en la comunidad supranacional. El respeto a la persona implica definir los problemas nacionales en clave de problemas comunes. La comunidad de estos problemas viene que los hombres compartimos un origen, naturaleza y fin, marcados indeleblemente por la creación de Dios y la redención de Jesucristo. Y esto se manifiesta en la existencia real de derechos y obligaciones tanto de naciones como de individuos.

Los problemas actualmente presentes en Corea del Norte podrían reducirse si verdaderamente los líderes de las naciones, y cada uno de nosotros, pensáramos en las posibles consecuencias de nuestras acciones en la comunidad de naciones.


Francisco Porras.
Doctor en Política y Estudios Internacionales por la Universidad de Warwick (Reino Unido). Coordinador de la División de Ciencias Sociales y Jurídicas del Centro de Investigación Social  Avanzada (CISAV); francisco.porras@cisav.org

lunes, 8 de abril de 2013

Obra de Teatro a beneficio del Seminario de Matamoros

El Comité Diocesano de la Unión Femenina Católica Mexicana de la Diócesis organiza y promueve el teatro cómico. El costo del boleto a beneficio del Seminario es de $250. 00 pesos. Boletos en taquilla. Lo que se recaude es para la formación de los futuros sacerdotes.

Asamblea de oración en Cd. Río Bravo