lunes, 25 de julio de 2011

No se debe callar la opinión de la prensa católica

Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación

México, D.F. La prensa católica no debe perseguir fines políticos, ni inmiscuirse en los asuntos públicos y profanos como un poder que los oriente conforme a sus dictados, sino debe frenar la difusión de ideas contrarias a la Iglesia, así sean de los propios católicos; útil para la formación de los seres humanos, debe producir una conciencia sobre los actos que debe desempeñar el público ante las circunstancias de la vida diaria.

La prensa católica debe contar con la clara intensión de evangelizar, iluminando las realidades temporales, y con sentido misionero, dijo Jaime Septién Crespo, Director General del periódico católico El Observador de la Actualidad en su ponencia “El Artículo Editorial”, como parte de las exposiciones del Primer Encuentro Nacional de Periódicos Católicos (Julio, 2011). Jaime Septién, aclaró que formar la opinión pública no quiere decir que la gente lea con ojos de un religioso, sino ver la realidad de otro modo al que presentan los medios de comunicación tradicionales que persiguen fines inminentemente comerciales, de lucro, con visión de vender y tener audiencia, a diferencia del  medio católico que busca producir un juicio de valor positivo.

Según su análisis en cuanto a los medios actuales “medios seculares”, hay una enorme confusión entre la opinión pública: “no debemos caer en la tentación de ser protagonistas, y será así como se demuestre el profesionalismo de quien escribe". “No se trata de poner nombres, sino que aparezca la verdad, defendiendo la identidad con las palabras. El testimonio no se debe fragmentar, y si sonamos falsos es porque somos falsos”, dijo.

En tanto, el Padre Mario Ángel Flores, Director de la Comisión de Cultura de la Arquidiócesis de México, indicó que el artículo editorial de un periódico representa la expresión que le da valor y prestigio a un medio periodístico realizado por diferentes “plumas” ya sea para dar una orientación en el espectro político o una visión plural en el ambiente cultural.

Dijo que hay medios de comunicación que quieren ser plurales y abren su espectro de colaboradores hacia una gama muy diversificada de la sociedad. Y en algunos casos buscan cierta congruencia con una línea de opinión, y en otro buscan mostrar el pluralismo de una sociedad.

Citó que podría haber muchos ejemplos en la prensa del medio mexicano catalogados por sus líneas editoriales, en tanto la prensa católica debe tener la finalidad de interpretar los hechos y de ayudar al público, o al lector a tener una determinada visión sobre los mismos.

Indicó que actualmente existe también la opinión editorial que compromete al medio mismo,  porque no es una expresión personalizada sino que implica la autoridad que representa el medio en cuestión. Los medios diocesanos, principalmente el periódico y las publicaciones, deben tener como finalidad principal informar y formar.

El Padre Mario Ángel Flores explicó también que el trabajo del reportero no debe quedarse solo con anécdotas personales o en información de aniversarios sacerdotales que en sí mismos no son noticia, a comparación de los hechos valiosos de una parroquia, institución, movimiento, la vida de laicos destacados, religiosas comprometidas con la evangelización y la promoción humana y cristiana.

Para tener una editorial de calidad, expuso, las páginas no pueden ser muchas, pero deben ser de calidad sobre acontecimientos de Iglesia y sobre situaciones de la sociedad con impacto en la comunidad católica. Aclaró que, el artículo editorial del periódico católico no es la opinión oficial de la Iglesia, que eso solo puede darlo el obispo mediante un pronunciamiento personal o a través de un comunicado, quedando como opinión oficiosa con interés público.

El Padre Flores Ramos dijo que, entre los requisitos que debe contar el artículo editorial de un periódico católico, es que debe partir de hechos de la vida social y política ya sea nivel nacional o local, que están ante la opinión pública y que tiene importancia para todos, debe expresar una congruencia con el pensamiento católico con la finalidad de influir y orientar en la opinión pública sobre los temas discutidos.

Debe evitarse en lo posible citas bíblicas, debe apoyarse en el ejercicio de la crítica constructiva y analítica sin temores para entrar en los temas con fundamento crítico, debe cuidar las formas de respeto a las leyes y a las personas, debe tocar los temas políticos cuando sean necesarios, cuidando no entrar en partidismos y alusiones personales. Entre otros cimientos, debe tocar las instituciones en sentido aprobatorio o desaprobatorio de acuerdo a los criterios de una mirada católica sobre los hechos, y usar menos adjetivos calificativos y más razonamientos y argumentos.

En el encuentro de medios católicos, que se lleva a cabo desde el pasado día 19 y que culmina este viernes 21 de julio, se presentaron expertos en imagen y diseño, entre ellos Roberto Alcántara, Editor del Semanario Desde la fe, Semanario de Guadalajara y diseñadores del semanario Angelus, con la ponencia “Análisis del diseño de periódicos diocesanos y el uso de la imagen”.

Los diseñadores al analizar los periódicos diocesanos presentes en el auditorio, dijeron que es importante que haya una profesionalización en la materia para tener un periódico con los elementos necesarios como medio católico, y siga, además un diseño profesional. Dijeron que en cualquier tipo de publicación siempre debe seguirse ciertos lineamientos en materia de diseño.

En cuanto a las “Estructuras Organizacionales de los Periódicos Diocesanos”, los panelistas pertenecientes a: Semanario de Guadalajara, Desde la fe, Semanario Angelus, Semanario de Tuxtla Gutiérrez y Mensajero, presentó cada uno su organigrama y expusieron su reflexión acerca de  sus propios periódicos. Coincidieron en tener nuevos retos, obstáculos por vencer, en aumentar el número  de ejemplares a los que ya tienen, en mejorar su forma de distribución, alcance e impacto, así como mejorar su información y profesionalización de sus integrantes.

Con los ánimos en alto, decían ¡porque Cristo está vivo! Expresión de aliento que llevará a mejores resultados de los Semanarios Católicos.  “A pesar de que todo en el inicio es muy dificil, hay satisfacciones y cosas agradables que contar, lo cual ayuda a disminuir las preocupaciones. No debemos tener miedo, se pueden seguir buscando medios y se puede lograr”, expresó el Padre Rafael Hernández Sosa, encargado del Semanario Angelus.

Finalmente el Padre Antonio Camacho, secretario ejecutivo de la CEPCOM, quien estuvo al pendiente en todas las actividades presentadas durante el día, dijo que el encuentro ha venido a reafirmar el amor hacia la prensa católica, que con las experiencias de cada uno de los participantes se puede completar la idea de profesionalizarla.

miércoles, 20 de julio de 2011

Reflexiones en torno a la muerte del Padre Marco Antonio

Pbro. Lic. José Luis Cerra Luna

Por los medios de comunicación social hemos sido enterados que alrededor de 40,000 personas han muerto como consecuencia de la guerra contra el narcotráfico. No creemos que haya alguien que sostenga la precisión de esa cifra, en cuanto que existen cientos de desaparecidos y constantemente se están encontrando fosas clandestinas en las que se amontonan los restos de incontables seres humanos. Somos también conscientes que la mayoría de los caídos son miembros de las bandas criminales que disputan las así llamadas “plazas”, sobre las que pretenden sostener la hegemonía de la ilegalidad, o de militares que salen a oponerse frontalmente a los criminales.

A los muertos habría que añadir otras víctimas: los secuestrados,  los extorsionados,  los amenazados,  los comerciantes y profesionistas que han visto menguado su trabajo a causa de la misma guerra, las madres de familia que no saben nada de sus hijos y que vivirán el resto de su vida con la angustia anudándoles la garganta y arrasándoles los ojos; víctimas somos también todos los demás ciudadanos que hemos visto limitada nuestra libertad de movimiento y de expresión, hemos tenido que cambiar nuestras costumbres y nuestro estilo de vida e irnos acostumbrando a vivir en medio del miedo y la zozobra, confinados a la relativa seguridad de nuestros hogares.

Las autoridades nos han dicho una y otra vez que lamentan otro aspecto de esta guerra, al que ellos mismos llaman “daños colaterales”, presentes en todas las guerras, dicen. Son las víctimas inocentes que de modo incidental se encuentran en medio de actos violentos y que en esas circunstancias caen abatidos. En nuestra región, cada vez que hay eventos de esta naturaleza, empiezan a correr versiones, cifras, incluso nombres, hipótesis sin fundamento. Aunque en algunas ocasiones hemos sabido de personas concretas, prevalece una triste característica, común a la inmensa mayoría de los caídos: son seres anónimos. De los muertos en San Fernando, a la fecha sólo veinte tienen nombre.

El 2 de julio de 2011, el Padre Marco Antonio Durán Romero, párroco de San Roberto Belarmino de la Colonia Emilio Portes Gil, de cuarenta y siete años y once de ser sacerdote, ha pasado a formar parte de la cifra, es considerado un “lamentable daño colateral” más de esta guerra. Esta ocasión no se trató de un ser anónimo, los medios de comunicación social dieron la nota, las autoridades de todos los niveles mostraron su interés y preocupación, se utilizaron los medios disponibles para intentar salvar la vida del Padre Marco, la Iglesia reaccionó, manifestándose en gran número,  la sociedad entera se dio por enterada de modo preciso, amplios sectores de la comunidad experimentaron un gran dolor y expresaron su consternación en voz alta. No sólo se trataba de un sacerdote, sino de un “popular” sacerdote, como dijeron los medios.

En la Eucaristía de cuerpo presente, el pasado lunes 4 de julio, Mons. Faustino Armendáriz Jiménez, quien fuera nuestro Obispo y el P. Roberto Sifuentes Aranda, Administrador Diocesano, nos dieron palabras de ánimo desde la fe en la Resurrección de Cristo, nos hablaron de la opción por la paz, del perdón y de la reconciliación, que son las columnas de nuestra posición como comunidad eclesial. Es lo que debemos siempre defender y proclamar y lo que da a final de cuentas sentido a este desconcertante dolor.

Es precisamente esta fe la que nos invita a continuar adelante en nuestra vocación ineludible a la promoción de la auténtica paz, que es fruto de la justicia; no debemos olvidar que la muerte violenta del P. Marco, lamentable por sí misma, nos indica una vez más el grado de daño que vive nuestra sociedad en todas sus estructuras, el mal se está diseminado como una metástasis y no podemos permanecer indiferentes.

¿Quién es el culpable? Por supuesto quien accionó el gatillo y a quien queremos perdonar en el nombre de Dios, nuestro sistema judicial tendría qué determinar quién fue, aunque conocemos la impunidad que no ha dejado de ser una lamentable característica que lo ensombrece, lo cual seguramente nos conducirá a la duda permanente. Sin embargo, todos de alguna manera somos responsables, no de la muerte del P. Marco en particular, pero sí de la descomposición social que se ha vuelto en contra nuestra y que provocó su muerte y la muerte de los miles que como él han caído. Es responsable la Iglesia, que no ha cumplido cabalmente su misión de transformar desde el Evangelio  la naturaleza más profundas del corazón de los humanos y de las estructuras en que vive, proponiendo con claridad un estilo de vida basado en el amor; es responsable la Iglesia porque a pesar de los grandes esfuerzos que ha hecho, no ha podido defender en todos los casos la vida como el don divino más precioso cuando se convierte en un objeto desechable que no merece respeto; es responsable la Iglesia cuando busca el poder y olvida la Evangelización. Son responsables las familias, en cuyo seno no se han logrado transmitir valores como la justicia, el amor al trabajo honrado, la disciplina, el respeto a Dios, a las instituciones y a la patria; se defienden a ultranza nuevos modelos de familia como signo de modernidad y se descuida aquello que tradicionalmente había constituido el fundamento sólido de toda la sociedad. Es responsable el sistema educativo, en el que pareciera que se imponen intereses que poco tienen qué ver con la delicada tarea de formar integralmente a nuestros niños y jóvenes y en el que patentemente se resalta su baja calidad e ineficiencia. Es responsable el gobierno, y junto con él el ejército, pareciera que todavía no han podido sacudirse del todo esa metástasis que ha llegado también hasta su núcleo más íntimo; son responsables el ejército y los gobiernos por no haber diseñado una estrategia que al mismo tiempo nos defienda y extermine el crimen y la impunidad. Somos culpables todos nosotros cuando no nos responsabilizamos de nuestras respectivas vocaciones y anteponemos nuestros intereses al bien común, cuando mostramos indiferencia y falta de compromiso ante nuestra responsabilidad de construir una sociedad justa basada en la verdad. Son responsables sobre todo los criminales organizados, por su ambición, por la frialdad de sus acciones, por el envenenamiento de nuestros jóvenes, por el desprecio que muestran ante la vida, por el uso de su inteligencia y de su estructuración eficaz para fines de por sí perversos e injustificados de modo absoluto, por la corrupción que han provocado en los distintos niveles de la comunidad social; ellos son lo peor de nuestra patria, pero son reflejo de lo peor de nosotros mismos.

Junto con la fe y con la caridad, la doctrina de la Iglesia nos recuerda que de Dios recibimos la esperanza como virtud que nos anima; la misma fuerza de la resurrección de Cristo nos conduce a la esperanza, a una esperanza activa y decidida. Se hace necesario más que nunca que todos volvamos a Dios, convertirnos, orar, reflexionar, asumir con responsabilidad nuestras vidas, permitiendo que nuestras existencias tengan una orientación y finalidades buenas, la comunidad cristiana está llamada a ser fuente de transformación en medio de este mundo. No todo está perdido, los cristianos creemos en el ser humano. Que la muerte del Padre Marco nos una más en lo que Iglesia y sociedad debemos ser, ese será nuestro principal tributo a su memoria y a la memoria de todos los caídos.

Las almas de los miles de difuntos, cuya sangre ha manchado nuestras tierras y nuestras conciencias, descansen en paz. Así sea.

Padre Marco Antonio Durán Romero (1963-2011)

Mireya Benítez


Cientos de feligreses se reunieron dentro y fuera de la Parroquia de San Roberto Belarmino para despedir al Padre Marco Antonio. Con fuertes campanadas el Padre Marco fue recibido en su parroquia, donde mediante cantos, alabanzas y aplausos fue acogido por su pueblo. El desconsuelo se reflejaba en los rostros de los feligreses del templo, que a las 7 pm del día 3 de julio participaron en la Santa Misa.

El Padre Marco era originario de Monterrey, Nuevo León, tenía 48 años. Hijo de una numerosa familia, él era el más pequeño. Ordenado sacerdote en la Catedral matamorense en el año 2000. Sirvió a la Diócesis como Apoderado legal, Vicecanciller en el gobierno diocesano, Rector de Templo y Administrador parroquial.

Un padre con gran carisma
Su vocación por servir, carisma y palabras de reflexión eran, entre muchas cualidades vistas en el hermano, amigo y sacerdote, quien por aproximadamente siete años sirvió a los fieles de la colonia Portes Gil. En cada Eucaristía el padre Marco impregnaba con su sello personal a todo acto litúrgico, dijeron algunos congregantes. "Él era muy alegre, siempre estaba de buen humor y siempre apoyaba las buenas causas, amaba a su pueblo que siempre lo siguió hasta el día de hoy, una persona excelente que como amigo siempre tendió su mano al más necesitado", dijo una mujer mientras lloraba. "Él sabía cómo dirigirse a cada persona, por ejemplo con los jóvenes siempre se dedicó a hablarles sobre los valores y la familia" expresó otro feligrés. Descanse en paz, Padre Macro.


XXV aniversario sacerdotal de Mons. Jorge Luis Roque Pérez


Pbro. Lic. Alán G. Camargo Muñiz

Tuve oportunidad de entrevistar a Mons. Jorge Luis en su oficina, ubicada en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, donde actualmente es párroco. Atento y elocuente comparte su vida y obra a lo largo de 25 años de sacerdote.

Cuéntenos sobre dónde nació, dónde estudió en sus primeros años. Su ingreso al Seminario.
Nací a 25 kilómetros de Matamoros, en el Poblado Anáhuac, Tamaulipas que pertenece al Municipio de Valle Hermoso, un primero de enero de 1959, es decir, hace 52 años y medio. Allí viví mis primeros años para luego, empezar el Kinder en Río Bravo y también los estudios de Primaria. Luego, la Secundaria la estudié en Monterrey, Nuevo León. Terminada esta etapa, sentí el llamado de Dios e ingresé al Seminario de Monterrey. Para ese entonces, mi familia ya estaba viviendo en Monterrey. Al terminar Preparatoria me di cuenta que de derecho, yo pertenecía a la Diócesis de Matamoros, pero de hecho, pues estaba viviendo en Monterrey.

Sobre su familia, ¿qué nos puede decir?
Somos una familia que en la actualidad podemos decir, numerosa. Siete hijos, 5 varones y dos mujeres y mis padres que aún viven. Soy el tercero de los siete.

La etapa del Seminario, ¿algún recuerdo?
Para mí, una etapa muy bonita. Estudié el Seminario Menor y la Filosofía en el Seminario de Monterrey y luego fui a México a estudiar Teología a la Universidad Pontificia de México (1982), luego de un año de magisterio en Matamoros (Parroquia San Francisco de Asís). Fui aceptado por la Diócesis, gracias a Don Sabás Magaña García (+), segundo Obispo diocesano. En ese entonces, estaba de Rector del Seminario Mons. Roberto Ramírez.

¿Cuándo fue la ordenación sacerdotal?
Me ordenaron sacerdote en la Parroquia de San Felipe de Jesús, en el Poblado Anáhuac, Tamaulipas un 9 de agosto de 1986. Muy contento, pues recuerdo vinieron a mi ordenación amigos de estudio desde México y Monterrey.

¿Cómo ha sido su ministerio sacerdotal?
Fíjate que es interesante, porque mi ministerio ha sido en ese concepto eclesial de Iglesia peregrina. Y me refiero que mi primer año de sacerdote estuve en México terminando la licenciatura en Derecho Canónico con experiencias en varias Parroquias en el Distrito Federal. Después llegué a la Diócesis al Obispado, como Vicecanciller. Luego de dos años, me fui de párroco a Reynosa, a la Parroquia de San Francisco de Asís, donde estuve cinco años, para luego irme a Roma, Italia, a estudiar el doctorado en Derecho Canónico. Al regreso de Roma, llego a la Rectoría de San Felipe de Jesús, en Matamoros; después como Vicario Judicial en el Obispado. Luego, me integré a la Universidad Pontificia de México como profesor durante 9 años completos, como director de la licenciatura en Derecho. En ese tiempo tuve oportunidad de escribir varios libros, el último publicado el año pasado titulado: "La Santa Sede y el Estado Ciudad Vaticano en el contexto internacional de las Naciones".

¿Cuáles serían algunas satisfacciones en 25 años de sacerdote?
Mira, he sido feliz como sacerdote, y si algo ha marcado mi vida ha sido la docencia. He dado y sigo dando clases en el Seminario de Matamoros, Monterrey y México, DF. Más de la mitad de mi vida sacerdotal me la he pasado dando clases. Como satisfacciones, los cinco libros escritos y los numerosos artículos publicados en revistas a nivel internacional, el poder trascenderme a mí mismo. Y por otra parte me siento completo porque he sido párroco y he servido a la Diócesis en varias encomiendas. Al celebrar los sacramentos de la reconciliación y de la Eucaristía, es fabuloso ver la conversión de la gente. Todos esto, son experiencias inenarrables.

¿Qué recomendaría a los sacerdotes jóvenes?
Algo que fui entendiendo en los primero años de vida sacerdotales, era la insistencia de los retiros espirituales cada mes en el Seminario. La oración, el ayuno, la penitencia. Y creo que, si en la tierna edad, como neopresbítero, le damos sentido a ello, no vamos a batallar el día de mañana. Y como canonista te lo digo, muchos fracasos como sacerdotes son precisamente por esa falta de atención a la oración, a los retiros, a la comunión, a la participación en la Diócesis con tus hermanos sacerdotes, y eso hace que te vayas automarginando.

Mons. Roque, hemos vivido como Iglesia y sociedad la pérdida de un hermano sacerdote, el Padre Marco Antonio.
Es un tema que todavía necesitamos tiempo para irlo asimilando. Pero quiero distinguir unos detalles. El hecho que necesitemos tiempo para asimilar esta manera tan abrupta como nos fue arrebatado nuestro hermano en el presbiterio, nos hace reflexionar a la vez y a la par, si sobre esta estructura social, de pecado, injusta, que de alguna manera le hemos llamado "cultura de la muerte"; pero precisamente, es uno de los retos de la Iglesia católica en México. Me llamaba mucho la atención la tibieza de nuestras autoridades, que quisiera decir que a lo mejor no van a la par, o se confunden un poco con la fortaleza de las instituciones, para poder entonces, hacer lo que siempre hacían nuestros profetas, anunciar la buena nueva, pero también denunciar las injusticias. Porque no podemos hablar del amor de Dios sin antes, poner las bases de la justicia. Lo digo con esta frase, la justicia es la expresión mínima del amor. Entonces se tiene que hablar fuertemente y denunciar el caos, la injusticia, la prepotencia, la falta de autoridad y no me refiero sólo a la falta de autoridad civil, sino también eclesial. Quiero recordar que si leemos el Antiguo Testamento hasta Juan el Bautista, ninguno de nuestros profetas eran muy seguidos, pues tocaban temas fuertes, y que también la mayoría terminaban asesinados. Y así como a Juan el Bautista se le cortó la cabeza, a nuestro Señor Jesús lo crucificamos, a final de cuentas.

Mensaje e invitación finales.
Buscar la justicia y la paz. Y además, invitarles a la celebración de acción de gracias, que la comunidad de Fátima organiza para el próximo sábado 13 de agosto de 2011 a las 12 pm, con motivo del sacerdocio en mi vida en este tiempo de 25 años, en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, en Matamoros. Todos están invitados.


Editorial

JULIO 2011

Vivimos como Diócesis situaciones contrastantes. Por una parte, la pérdida de un hermano sacerdote, víctima de la violencia. Pero, es un hermano entre cientos de nuestro alrededor, y uno de miles en nuestra Patria que han muerto así, como "daño colateral". ¿Hacia dónde vamos como Iglesia, como sociedad? Son muchas las preguntas que brotan del corazón y de la razón. Y por otra parte, el gozo de saber que mucha gente trabaja para colaborar en la construcción del reino de Dios, mediante obras sociales, obras de caridad y de buenas noticias. Una de ellas, son los aniversarios de algunos hermanos sacerdotes que viven con sus comunidades el ministerio sacerdotal; otra, el cercano ingreso de 23 nuevos seminaristas el próximo 5 de agosto, fecha en que iniciará el curso escolar el Seminario y que, aunados a los 60 seminaristas, tendremos más de ochenta para el siguiente curso.
Necesitamos no dejar de orar y trabajar por la justicia, el amor, la paz. La Diócesis tendrá su peregrinación anual hacia la Virgen de Guadalupe, en México, DF, el 5 de agosto, allí, a los pies de Nuestra Madre del Cielo, nuestra Iglesia pedirá la intercesión valiosa y oportuna de la Madre de Dios por tantas necesidades.
Reiteramos como medio de comunicación, nuestro compromiso por colaborar por construir unidad, por difundir un mensaje de paz, por fortalecer a nuestras familias, por aprender a compartir el Evangelio en medio de una sociedad que nos tocó vivir.
Dios bendiga tu vida, tu familia, tu trabajo, tu comunidad.

Peregrinación a la Basílica de Guadalupe

El Padre Roberto Sifuentes Aranda, Administrador Diocesano de la Diócesis, en un comunicado invita a la PEREGRINACIÓN ANUAL A LA BASÍLICA DE GUADALUPE el 5 de agosto del presente y para que se organicen ya sea por parroquias o por decanatos para visitar a nuestra Madre del Tepeyac y ella interceda por nosotros a Dios y nos dé la paz y la justicia en nuestras tierras. Al frente de esta actividad estarán el Pbro. Ildefonso Herrera Berlanga (Río Bravo) y el Pbro. Gilberto Vázquez Martínez (Reynosa). Más informes: (868) 813-5511

Primera piedra de Comunidad Católica AMA

Rosy Gonzalez de Torres

El día 6 de junio del presenta año, una fecha que quedará escrita no solo en la memoria sino también en los corazones de muchos hermanos de Comunidad AMA, ese día, en una agradable tarde primaveral, con el sol aún resplandeciendo, como resplandeciendo estaban los rostros de muchos hermanos que al fin veían el principio de un acariciado sueño de tantos años, al filo de las 6:00 de la tarde, se da inicio a la bendición y puesta de la primera piedra de la primer Casa de Oración de Comunidad AMA que se construye para Matamoros (Fraccionamiento Valle de Casa Blanca III) en esta área de la ciudad que pertenece territorialmente a la cuasi parroquia de La Medalla Milagrosa y San Agustin de la Colonia Puerto Rico, donde es Administrador el Pbro. Pedro Luis Hernandez Guerrero.

Mons. Faustino Armendáriz presidió la bendición del lugar contando con la presencia del Pbro. José Luis Cerra Luna, asesor de la Comunidad Católica AMA y con los coordinadores generales Armando y Blanca Lozano, los coordinadores de sectores Eugenio e Irene Uribe, Oscar y Verónica Alonzo, Rosalinda González de Torres, Elizabeth Ortiz y demás miembros del consejo, así como aproximadamente 150 hermanos de las diferentes asambleas.

Concluidas las oraciones iníciales y la lectura de la Palabra de Dios se procedió a colocar la “Primera Piedra” que es y será símbolo del esfuerzo constante y de la oración permanente de parte de todos los hermanos de comunidad por lograr que en este sitio y en todos los que Dios disponga, se lleve a cabo la misión de la Comunidad y de la Iglesia: Evangelizar.

El Pbro. José Luis Cerra y los Hnos. Armando y Blanca Lozano agradecieron al recientemente nombrado Obispo de Querétaro Mons. Armendáriz, el que hubiera tenido a bien aceptar la invitación para participar (como una de sus últimas actividades en la Diócesis de Matamoros) en esta bendición.

V Congreso Eucarístico Nacional

“La Eucaristía, mesa fraterna para la Reconciliación y la Paz”.

Estamos a escasos meses de la realización del V Congreso a desarrollarse del 5 al 9 de octubre de 2011  en la Arquidiócesis de Tijuana, B.C.,  por lo que día tras día se incorporan más elementos y recursos para la preparación y  difusión del Congreso Eucarístico en el sitio www.congresoeucaristico.mx

AVISOS Y CAUTELAS SOBRE EL ENAMORAMIENTO

Pbro. Lic. Martín Ortega Banda

¿Cómo tiene lugar el descubrimiento de una persona? ¿Por qué nos fijamos en ella? ¿Qué notas concretas entran a formar parte a la hora de elegir mujer o marido? Uno de los libros más interesantes sobre este tema es el del poeta árabe Ibn Hazm "El collar de la paloma". En él se describen las causas del amor: “de todas las causas del amor la forma más importante es la hermosura física(…), la belleza es un incentivo irresistible que ha puesto en trance de caer incluso a los mismos profetas; la belleza constituye acaso la condición indispensable del amor, pero no es el amor mismo(…). En el enamoramiento se produce el secreto de la atracción, que está en la afinidad que hay entre ellas, lo afín, la comunidad de especie, la mutua simpatía. El verdadero amor consiste en una elección espiritual y una función de las almas.”

Platón unió para siempre los conceptos de amor y belleza, al considerar que esta última es algo esencialmente subjetivo, de ahí que puedan existir tantos estilos y formulas de la misma. Cada hombre descubre uno  o varios ángulos de ella, y por su forma de ser selecciona los que parecen más interesantes o sugerentes. En el banquete afirma Platón que “el amor es filosofo”,  en la medida que invita a buscar la sabiduría y aquello que es mejor para el hombre.

Se ha dicho que el hombre es un animal amoroso. Yo creo que el amor es lo que da sentido a la vida humana, su verdadero fin. Por eso podríamos decir mejor que el hombre es un animal amoroso. En la vida actual hay sed de amor. Se habla mucho de amores, en plural, y poco de amor en singular, con la profundidad y la grandeza que este debe tener. El hombre moderno vive bajo la amenaza de la deshumanización; incluso puede perder su más genuina condición  en esta selva decadente que se desliza hacia una era del vacío y del absurdo.

Enamorarse es encontrarse con la persona con la que uno quiere compartir la vida. Pero caeríamos en la utopía si pensáramos que el enamoramiento funciona de modo automático, que una vez que se ha producido todo continúa fácilmente, de forma natural. No, no es así. Toda pretensión humana suele llevarse acaba de manera deficiente, de ahí la necesidad de corregir, pulir, limar, retocar y reconducir.  Y esto sucede también en el amor entre un hombre y una mujer. Hay que aspirar al mejor amor posible, poniendo en dicha empresa lo mejor que uno tiene. Casi nunca se llega en la vida a conseguir un amor pleno, pero hay que intentarlo cueste lo que cueste.

No se puede vivir sin amor. Lo que hay que hacer es tener en el corazón un amor grande y luchar por alimentarlo, para que crezca y arrope nuestras vidas. Esto no se consigue si no es con muchos esfuerzos pequeños, realizados a diario, con insistencia y dedicación. Se busca el bien y se alcanza cuando se ama; y se ama cuando se quiere al bien del otro, lo mejor para esa otra persona. En inglés y en francés hay dos palabras -fall y tomber, respectivamente- que significan “caída”. Al principio se cae en el amor; es como una especie de revelación que obliga a otra lectura del pasado y dilata en positivo el porvenir; un estado de ánimo nuevo descrito magistralmente por Denis de Rougemont  en su libro el amor. Ya Platón había hablado de “locura  divina” para referirse a ese estado naciente, a esa manifestación novedosa que es primicia y promesa: el estreno de una relación representa frescura y sorpresa, pero también ofrenda hacia el futuro vínculo de compromiso para compartirlo todo.

Con el amor emergen de forma gradual los sentimientos de armonía, orden interno y serenidad festiva. Es un tiempo delicioso que uno desearía detener; suma y comprendió de lo mejor que uno ha vivido. Todo enamoramiento verdadero implica una trasformación personal importante. Se abre la puerta a lo mejor; se entra en un estado de plenitud, en el que uno queda cautivado mentalmente.

XV años de ordenación sacerdotal

Redacción EM

Este mes de julio celebramos a siete sacerdotes quinceañeros en su consagración a Dios a través de la vocación sacerdotal. "Como si fuera ayer", dijo a esta redacción uno de ellos, el Padre Ortega, quien actualmente sirve en la comunidad de la capilla La Piedad, en Reynosa, Tam.

Ellos son: P. Rubén Becerra Ruíz (20 de Julio de 1996) Vicario de la Parroquia de N. Sra. de Fátima, Matamoros. P. Martín Flores Reyes (20 de Julio de 1996) Administrador de San Isidro, en González Villarreal. P. José Juan Mendoza Rivera (20 de Julio de 1996)  Administrador de la Parroquia N. Sra. de la Asunción, en Reynosa. P. Jesús Carlos Palacios Peña (13 de Julio de 1996) Formador del Seminario de Matamoros y Rector del Templo San Judas, en Matamoros. P. Martín Ortega Banda (12 de Julio de 1996). P. Efraín Pelayo Velasco (03 de Julio de 1996) Párroco de la Parroquia de N. Sra. de Guadalupe, en Matamoros. P. Gerardo Villa Aguilera (04 de Julio de 1996) Administrador en Cuasiparroquia Sagrado Corazón, en Valadeces.

Que el Señor bendiga a nuestros sacerdotes y a las comunidades que ellos sirven para gloria de Dios.

EL CANTO ADECUADO EN LA MISA

Sem. Francisco Javier Fernández Jasso


Muchas de las veces los coros se forman con la buena intención de brindar el servicio a la comunidad en la Santa Misa y cantan con todo el corazón, sin embargo, por lo regular se enfrentan a un problema: la elección de los cantos. ¿Cómo podemos saber qué cantos seleccionar?¿Qué criterios seguir para realizar un esquema de cantos que responda a las necesidades de cada tiempo litúrgico?

Un primer criterio para seleccionar un canto es que, el canto proclame y anuncie la fe de la Iglesia. Hay que comprender que no todo canto sirve para favorecer la experiencia religiosa ni mucho menos para expresar la fe común. Hay cantos que tienen un lenguaje inapropiado o están fuera de contexto.

Algunas veces se introducen cantos con el único y casi exclusivo afán de entretener a los fieles dentro de la celebración. La pregunta que deberíamos hacernos seriamente es, si esos cantos nos ayudan a expresar la fe común y a crecer en nuestra formación espiritual. En algunas ocasiones, tampoco se distingue entre la música para cantar dentro de la misa y la música para cantar la fe en otro lado. Cabe destacar, que en ocasiones hay coros que eligen cantos porque son muy tristes y quieren llegar al sentimiento solamente de la persona sin trascender. Es necesario desterrar, más por convencimiento que por imposición, aquellos cantos que estorban la vivencia de la fe de la Iglesia; cantos que distorsionan y sobretodo distraen. Otro criterio es que la primacía hay que darla al texto, porque los textos contienen esas expresiones de la fe; pero también hay que procurar que la música nos ayude o nos lleve a un encuentro con Dios. Por tanto, el canto litúrgico nos ha de llevar a cantar y expresar la fe en su texto y también en su melodía. El Papa San Pío X, al respecto decía: "No cantéis en la Misa, cantad la Misa".

Los cantos deben contener en su letra un sentido sagrado, por lo tanto, hay que ir quitando aquellos cantos que nos recuerden melodías de cantos populares. Es también necesario, elegir cantos de acuerdo a lo que al hombre le ayude a adquirir y vivir una actitud religiosa ante Dios; expresar su fe, recibir la Palabra de Dios, dar gracias, rendir alabanza, expresar arrepentimiento, confianza, súplica, etc. Hay que ir quitando cantos que desconcentran o molestan en su letra, música o ejecución. Por otra parte, la calidad musical y una buena expresión literaria basada en los textos litúrgicos, es necesaria como criterio para selección de cantos. Ya que la música tiene que ser bella y sencilla al alcance de todos, porque los cantos deben ser cantados también por la asamblea. Las celebraciones litúrgicas son celebraciones de la Iglesia, y todos somos invitados a  rendir este culto público a Dios nuestro Señor de la forma más bella posible. Si el repertorio de cantos es el adecuado, el coro estará conduciendo así, a la asamblea a una vivencia más cercana con el misterio que celebramos. Dudas o preguntas: pacojasso@hotmail.com

Aspectos bíblicos: la oración del Shemá Israel

Pbro. Lic. Martín Amaya Hernández

Un elemento importante dentro de la oración de la Iglesia es el Padre Nuestro, lo recitamos tres veces al día, por la mañana en los laudes, por la tarde en las vísperas y antes de la fracción del pan en la celebración eucarística, ésta tiene su origen en una plegaria hebrea llamada el Shemá Israel (escucha Israel). Además de los holocaustos cotidianos, es un elemento que formaba parte de la ofrenda a Dios por parte del pueblo de Israel, es un texto bíblico  compuesto de tres párrafos y que podemos conocer algo de su contenido en los textos siguientes: Dt. 6, 4-9; 11,13-21; Num. 15, 37-41.

Como los textos litúrgicos y los documentos del magisterio, el título de la formula reproduce exactamente las primeras palabras del texto: “Escucha Israel”. Esta fórmula era recitada por los israelitas durante los sacrificios, ya que dentro de los textos rabínicos, el Shemá Israel forma parte de las bendiciones, como género literario. Una obra titulada: Textus Liturgiae Iudaeorum  (textos litúrgicos de los judíos) hace referencia que la primera bendición llamada Yoster son palabras del Salmo 18 (en la Biblia de Jerusalén 19 (18) Yahvé, sol de justicia),  que como podemos ver, se compone de dos partes (vv. 1-7) es un himno de alabanza al creador del universo; la segunda parte (vv. 8-15) es un canto  que alaba a Dios por instituir la ley.

En el texto del Shemá como en el salmo 19 (18), nos presentan unidas las dos ideas anteriores, el mismo Dios que ha creado el mundo y ha ordenado los astros y el universo se ha preocupado de suscitar el bien en el mundo por medio de la justicia en el corazón del hombre, dicho de otra manera; la naturaleza y la justicia son dos manifestaciones de la bondad del único Dios creador.

Podemos deducir que el Shemá fue asumido en la ofrenda que acompañaba la oblación de los dos holocaustos cotidianos y en este hecho se revela un significado profundo de los sacrificios perpetuos: los israelitas ofrecen los sacrificios  para expresar la sumisión que ellos tienen al orden establecido por el Creador, además de presentar su adhesión a las normas de la justicia divina, propuesta por el mismo Creador. En otras palabras es confirmar su esfuerzo por vivir la alianza con Dios. Los dos textos del Deuteronomio mezclan los géneros literarios: histórico, profético y sapiencial.

En cambio el tercer texto del libro de números es de escuela sacerdotal, por lo tanto ritualista, lo vemos en el texto que hace referencia al uso de los flecos en los bordes de los vestidos y el hilo de púrpura violeta, signo material de que cada israelita lleva en sí mismo los pecados contra el Señor.

En los evangelios sinópticos encontramos una clara referencia al uso del Shemá: Mc. 12, 28-34; Mt. 22, 34-40; Lc. 10, 25-28.  Este dato nos hace la referencia a la afirmación de Joaquín  Jeremías, que buscaba demostrar que Jesús había enseñado el Padre Nuestro a sus discípulos como sustitución de la recitación del Shemá Israel, puesto  que la fórmula del Padre Nuestro, según la Didaché, era recitada tres veces al día, en sustitución de la recitación del Shemá.

Actualmente la Iglesia recita diariamente la oración  del Padre Nuestro de manera litúrgica en laudes, vísperas y en la celebración de la Misa. Los otros momentos de oración en donde se recita el Padre Nuestro, forman parte de la piedad de la Iglesia y de la devoción personal de los cristianos.

Podemos decir que el Shemá Israel,  fue un elemento importante que dio origen a la organización de la oración de la Iglesia y que actualmente se llama Liturgia de las Horas.

sábado, 16 de julio de 2011

Escudo de la Diócesis de Matamoros

MITRA Y BÁCULO:  
Son los signos propios del Pastor que conduce la grey. Signos que representan la Sede Episcopal de la Diócesis de Matamoros. La Cruz que se hace en el báculo significa que Cristo es quien conduce esta Diócesis de Matamoros.
ESCUDO:         
En el centro del escudo se encuentra el Monograma de María que, en su Advocación del Refugio de Pecadores, es patrona de la Diócesis. Está dividido en tres partes principales, que corresponden a las 3 Zonas Pastorales en la que está dividida la Diócesis de Matamoros. En el lado izquierdo, la Zona Pastoral Valle Hermoso, está representada por unos granos de sorgo y unos maizales. El lado derecho, la Zona Pastoral Reynosa, se representa mediante unos engranes y una fabrica. Y la Zona Pastoral Matamoros, está representado por los esteros recordando que la ciudad de Matamoros llevaba el nombre de San Juan de los Esteros Hermosos. El color azul que lleva el escudo, representa a María.
CINTILLA:      
Sobre la cintilla lleva el título en latín REFUGIUM PECCATORUM, haciendo remembranza que nuestra Diócesis está al amparo de María, REFUGIO DE PECADORES.

sábado, 9 de julio de 2011

Los dos grandes eventos católicos de 2012 ya tienen web

Jorge Enrique Mújica, LC

Los dos grandes eventos católicos programados para 2012, el Congreso Eucarístico Internacional y el Encuentro Mundial de las Familias, ya tienen un portal on line para favorecer y facilitar la promoción, la participación y el acceso a las informaciones relacionadas con esas dos magnas citas de la fe.

El portal para el Encuentro Mundial de las Familias (http://www.family2012.com/) que se tendrá en Milán, Italia, del 30 de mayo al 3 de junio de 2012, está disponible en italiano –sección con mayor cantidad de material hasta el momento–, inglés, francés, español, portugués y alemán. El último encuentro de este tipo se tuvo en Ciudad de México en 2009 y, antes, en Valencia, España, con la presencia del Santo Padre Benedicto XVI.

El Congreso Eucarístico Internacional (CEI) que se desarrollará en Dublín, Irlanda, del 10 al 17 de junio de 2012, ofrece una web en siete idiomas (http://www.iec2012.ie//, en inglés, irlandés, polaco, español, italiano, francés y alemán) y la posibilidad de suscribirse a un boletín electrónico gratuito para conocer las últimas novedades en preparación para el gran congreso (véase este enlace).

Como se dice en la web del CEI, un congreso eucarístico «es una encuentro internacional de gente que busca: 1) promover la toma de conciencia del lugar central que tiene la Eucaristía en la vida y la misión de la Iglesia Católica; 2) ayudar a mejorar nuestra comprensión y celebración de la liturgia; y 3) llamar la atención de la dimensión social de la Eucaristía». El último congreso eucarístico se tuvo en la ciudad canadiense de Quebec, en 2008; el anterior fue en 2004 en Guadalajara, México.

Resulta llamativo y positivo que en las iniciativas católicas para eventos de este tipo se haya vuelto una característica común la incorporación de aplicaciones o perfiles de redes sociales, además de la diversidad idiomática. En el caso del portal para Congreso Eucarístico Internacional hay perfiles en YouTube, Facebook, Twitter, Flickr y Audioboo; en el caso de la web Encuentro Mundial de las Familias hay aplicaciones de Facebook para compartir el material disponible.