jueves, 22 de diciembre de 2011

MENSAJE DE NAVIDAD 2011

A toda la Iglesia que peregrina en la Diócesis de Matamoros, ¡Paz y bien!

Muy queridos hermanos y hermanas:

La fiesta de la Navidad que celebramos cada año es una magnífica ocasión para acrecentar en nosotros las tres virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad. Cada una de estas virtudes tienen como origen, motivo y objeto a Dios Uno y Trino.

El nacimiento del Redentor en el portal de Belén acrecienta, sin duda, nuestra fe en este Dios que por amor nos ha dado a su Hijo Jesucristo como el Salvador de toda la humanidad; así lo expresa el apóstol san Juan: “porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 16). Esta salvación Cristo la lleva a cabo por medio de una vida de entrega que culmina con su pasión, muerte y resurrección. Contemplemos en esta Navidad al Dios con nosotros, al Emmanuel; adorémoslo como el Dios hecho hombre que, indefenso como un niño, nos expresa, con ternura e inocencia, su infinito amor por cada uno de nosotros.

Las promesas que Dios nos ha dado por medio de Jesucristo, deberán suscitar en nuestros corazones una gran esperanza. Nos afligen, es cierto, situaciones de tristeza y dolor, no vemos con claridad la solución a la maldad que reina en el mundo; la inseguridad y los hechos delictivos rompen constantemente el tejido social. Sin embargo, en cada Navidad vuelve aparecer un rayo de esperanza a nuestro alrededor, ya que la llegada del Salvador trae consigo la alegría y la paz a los hombres de buena voluntad (cfr. Lc 2,14). Tengamos una firme esperanza que Jesús, el recién nacido, arrancará el velo de lágrimas y oprobio que cubre el rostro de todos los pueblos, el velo que cubre a todas las naciones (cfr. Is 25,6-9). El bien triunfará sobre el mal, tengamos la esperanza de que Jesús reine, tarde o temprano, como el verdadero Príncipe de la paz.

La celebración de Navidad, por otra parte, deberá aumentar nuestro amor a Dios y al prójimo. Recordemos que Dios es amor y que el mensaje que Jesús vino a traer al mundo se centra, fundamentalmente, en el mandamiento del amor. Por ello, como un buen compromiso de estas fiestas, hagamos realidad el precepto del amor, pongamos en práctica el resumen del decálogo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Lc 10,27). Si favorecemos en la familia y en cada espacio de convivencia humana un ambiente de amor, de manera particular entre los más pobres, el deseo de felicidad que expresamos en estas fechas, será una realidad a lo largo de todo el año. Que María, la Virgen Madre, ilumine nuestra fe, aliente nuestra esperanza e inflame nuestra caridad. Así sea.

Con mis mejores deseos para todos.

¡FELIZ NAVIDAD
Y UN AÑO NUEVO 2012
PLENO DE PAZ Y DEL AMOR DE DIOS!

Mons. Ruy Rendón Leal
Obispo de Matamoros

viernes, 9 de diciembre de 2011

La palabra, ¿fuerte o débil?

Fernando Pascual

Gorgias, en el siglo V a.C., estaba convencido de la fuerza de la palabra. Con ella nacen los discursos. Y con los discursos los oyentes y lectores ríen o lloran, aprenden a apreciar a alguien o a despreciarlo.
Con las palabras, añadía aquel sofista griego, es posible convencer a los jueces de la inocencia de un acusado, y a los pocos minutos de su culpabilidad.

Si reflexionamos sobre esta idea, descubrimos por un lado el enorme poder de la palabra. Porque con ella, usada de modo hábil, es posible hacer pasar al culpable por inocente, al inocente por culpable. Es posible presentar una guerra injusta como un beneficio para todos, o una guerra justa como un acto irresponsable. Es posible defender los valores auténticos o denigrarlos como si fueran banderas superadas del pasado.

Sin embargo, la palabra no es tan potente como pensaba Gorgias o como piensan los grandes promotores de libros y de prensa, de Internet y de radio, de televisiones y de publicidad.
En primer lugar, porque existen muchos discursos en circulación, con ideas muy diferentes. Lo que uno defiende choca frente a lo que defienden otros. A veces el mejor orador queda difuminado ante el ruido estruendoso de miles de comentarios, blogs, periódicos, que gritan palabras contrapuestas, confusas, a veces incomprensibles, otras claras, otras llenas de sofismas amables y engañosos, otras argumentadas de modo honesto y preciso.

En segundo lugar, porque la gente no escucha ni lee con una mente en blanco. Es cierto que la mentira repetida un millón de veces entra en muchos corazones y se convierte para muchos en un dogma asumido como una especie de mantra. Pero también es cierto que otros saben resistir a las mentiras, simplemente porque tienen sentido común, porque la experiencias les ha enseñado las mil falsedades ocultas en un “se dice”, porque piensan y razonan de modo prudente y claro.

Por desgracia, hay que reconocer también que una verdad repetida un millón de veces no es capaz de abrir los ojos a quien está encadenado a un prejuicio, a un odio, a un modo de ver las cosas que le paraliza en lo que él considera como irrenunciable. También las verdades, dichas con palabras, encuentran muros insuperables.

En tercer lugar, las palabras aparecen desde personas concretas que piensan y luego hablan (aunque no falta quien habla y luego piensa). Muchas de esas personas no tienen ideas claras sobre lo que opinan. Otras están confundidas, o son nerviosas, o tienen miedo a los oyentes. Al final, una idea magnífica empieza a ser dicha o escrita con un ropaje frágil, con palabras temblorosas, que a veces impiden ver la belleza de un contenido por culpa de la pobreza expresiva de un ser humano frágil y poco diestro en el arte de la comunicación.

Las palabras encierran un misterio que afecta tanto a quienes hablan como a quienes escuchan. Los mismos griegos, el sofista Gorgias y el filósofo Platón, las presentaban como un “fármaco”, es decir, como una especie de medicina que puede servir tanto para curar como para matar.

Tomar conciencia de la fuerza y de la debilidad de las palabras permite, si uno adopta la postura adecuada, poner en marcha un trabajo sereno y constante que lleve a desterrar mentiras, a buscar verdades, y a encontrar aquellos caminos comunicativos que permitan, en la medida de los límites humanos, hacer llegar a otros tesoros de saber que enriquecen a quienes los ofrecen desde la alegría de quienes los acogen, con la ayuda de palabras frágiles pero, al menos, verdaderas.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Mons. Ruy Rendón envía una circular a todos los fieles para comunicar que los días 17 y 18 de diciembre se colectará para el Diezmo diocesano, "para unirnos, en la solidaridad y la generosidad de los corazones, en la gran actividad diocesana del Diezmo 2011-2012, con el cual se contribuye sobremanera a la propagación del mensaje de Dios, a fin de que éste se siga difundiendo en cada rincón de nuestra querida Diócesis de Matamoros".

http://www.diocesisdematamoros.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1134:mi-diezmo-para-la-iglesia&catid=37:circulares-y-comunicados&Itemid=54

martes, 29 de noviembre de 2011

Llegan Reliquias de Juan Pablo II a la Diócesis

MIREYA BENITEZ

Las reliquias del Beato Juan Pablo II arribaron a esta frontera matamorense, tras una caravana de seguridad que incluyó autoridades de los tres niveles alrededor de las 8:45 de la mañana.

Dichas reliquias fueron recibidas en la Plaza Mariano Matamoros, donde ya lo esperaban cientos de laicos y donde el Obispo de la Diócesis de Matamoros, Mons. Ruy Rendón Leal se encargó de dar la bienvenida: "Es un honor recibir las reliquias de la persona más querida en nuestro pueblo mexicano, el cual con su sonrisa, su amabilidad y su amor, marcó a todos, llenándolos de paz y enseñándonos la verdadera fe en Dios", apuntó.

Creyentes de todas las edades y hasta personas de otras religiones se volcaron a las calles para poder ver la urna, que contiene la réplica en cera de Juan Pablo II, que en vida cautivó corazones en todos los países.

Se desborda la fe

Al llegar a la Catedral de Nuestra Señora del Refugio, lo esperaban miles de personas, quienes entre aplausos, cantos e infinidad de muestras de cariño acogieron al "Papa Peregrino".

Durante la misa concelebrada por el Obispo y sacerdotes, se solicitó al Beato Juan Pablo II interceda para que se termine la violencia que aqueja a nuestro país.

Mons. Rendón señaló que esta visita sea también la ocasión para recibir de parte de Dios, la paz que tanto anhelamos, para que nuestros pueblos vuelvan a ser lugares tranquilos, donde haya armonía, cordialidad, fraternidad, pero sobre todo exista la presencia de Dios.

"Juan Pablo II con sus reliquias nos visita y nos acercamos a él con devoción y con una profunda fe pidiéndole a Dios nuestro padre por su santa intercesión, nos conceda aquellas bendiciones que están presentes en cada uno de nuestro corazones, en ocasiones son problemas personales, familiares, enfermedades, la misma inseguridad y violencia que aqueja nuestros pueblos", expresó Mons. Rendón Leal.

"Así como Juan Pablo II instruyó a sus ovejas con la palabra y ejemplo, nos conceda ser fieles a la fe y nos ayude a imitar el ejemplo que nos dio con su vida; que esta visita sea también la ocasión para recibir de parte de Dios la tan anhelada paz que tanto deseamos, pidamos a Dios nuestro Señor a Jesucristo el príncipe de la paz que por la intercesión de Juan Pablo II nuestros pueblos vuelvan a ser pueblos tranquilos donde haya armonía, cordialidad, donde sintamos la fraternidad y la presencia de Dios nuestro Señor", dijo.

El Sr. Obispo reveló que el Beato realizó cinco visitas a México en vida y ahora con sus reliquias efectúa el denominado "Sexto Viaje a Nuestra Tierra" dentro de todas las diócesis de nuestro país.

Con una emoción indescriptible, que en muchos casos llegó a las lágrimas, la gente admiró en el interior del receptáculo con el ropaje episcopal, una cápsula con unas gotas de su sangre y varios objetos más, de quien fue el embajador de Dios más querido en el mundo.

"Viva Juan Pablo II", "viva Matamoros católico", se escuchaban en una sola voz los gritos de los fieles en el templo.

Mientras en las afueras de las calles González y Morelos se observaban largas filas de personas que en su mayoría portaban fotos, pósters y rosarios como recuerdo de la visita del Beato.

María Teresa Villa que acudió acompañada de su hijo en silla de ruedas y quién lamentablemente se encuentra enferma de gravedad, contó su experiencia a la salida de la iglesia: "Que puedo decir, se queda uno muda ante la presencia de nuestro Padre, estoy muy emocionada, nunca me imagine llegar a ver sus reliquias tan de cerca, es una sensación muy linda, le pedí por mi enfermedad porque estoy muy enferma, tengo un sangrado intestinal incurable, pero a ver si todavía tengo remedio, se lo pedí de todo corazón, la fe mueve montañas, le pedí tanto porque estaba en el hospital y quería venir a verlo y me lo concedió, apenas salí y vine, ya me realizo el primer milagro lo demás queda en sus manos", afirmó, entre el llanto, mientras fuertemente se aferraba a una foto de Juan Pablo II. 

Hace escala en el Seminario

En un espacio de aproximadamente 15 minutos las reliquias del Beato Juan Pablo II efectuaron una estación en el Seminario de Matamoros, donde fueron recibidas por todos los seminaristas y algunos habitantes de sus alrededores.

Santiago Enríquez Rangel, Rector del instituto agradeció la cortesía y exhortó a los jóvenes a seguir al Papa en su legado como discípulo y misionero.

"Aprovechemos esta oportunidad para profundizar el legado que nos dejó y movidos por su testimonio reavivemos el amor a Cristo Jesús que nos ha llamado a seguirlo por este camino de consagración como discípulos y misioneros para que sigamos el ejemplo de su testimonio", dijo.

Cabe recordar que sólo existen cuatro cápsulas con sangre del Beato, que fue extraída cuando se encontraba enfermo. De esas cápsulas, dos se quedaron en el hospital, una fue enviada a Polonia y otra es la que se encuentra en el Vaticano la cual inició su recorrido por las diócesis del país durante este año.

Fotos: ANTONIO SANCHEZ

Recibimiento de las reliquias
María Teresa pidió por su enfermedad

La fe se desbordó


miércoles, 23 de noviembre de 2011

Proyecto “Retratos por la Paz” llega a Matamoros, Tamaulipas

EL FOTÓGRAFO DE LA PAZ


José Luis Cerra Luna

Diego Huerta es un fotógrafo regiomontano nacido en 1976. Aunque su trabajo se orienta al rubro comercial y editorial, no ha dejado de incursionar en iniciativas de impacto social, como "Fénix, 100 años de bomberos de Nuevo León"; "El pueblo de las nubes", que nos acerca desde la peculiar óptica de Diego al pueblo Huichol San Andrés Cohamiata, Jalisco; "El día que no tuvimos color", registro visual de la situación de las familias regiomontanas tras el paso del huracán Alex y "Quiéreme", sesiones fotográficas a favor de la no discriminación de los indígenas.

Permanente preocupado no sólo porque su fotografía sea estética, sino por la función transformadora de la persona y de la sociedad que el arte posee, Diego Huerta ha emprendido un movimiento que ya ha tenido alcances de amplia trascendencia. Ha decidido realizar treinta y un mil fotografías, en referencia a las treinta y un mil personas muertas por la violencia, que las estadísticas señalaban cuando inició el proyecto. Ya son alrededor de veintisiete mil fotografías realizadas y casi todos los estados de la República recorridos, lo cual representa un trabajo inimaginable, de gran fuerza para todos, especialmente para Diego y su equipo.

El lema que Diego ha elegido es muy sugestivo: “La paz comienza creyendo”. Al no ser un movimiento directamente vinculado a la religión, a las ideologías o a la política, la fuerza de la frase resulta profundamente provocativa y fuente de numerosas reacciones religiosas, ideológicas y políticas, precisamente.

31k retratos por la paz tiene dos polos: el modelo y el espectador. Aquí, los treinta y un mil modelos toman también una posición firme y cordial a favor de la paz, pues ofrecen vulnerablemente su rostro, es decir, aquello que los caracteriza como seres únicos, reflejo no sólo de una apariencia, sino de una intimidad y de una interioridad invisibles; es muy simple, cada modelo recibe una paloma azul de origami, mientras que Diego “dispara” su cámara. Los muros en donde la obra de Diego es exhibida son también peculiares, por ahora las redes sociales: facebook, twitter, páginas webs, blogs… Es ahí donde el segundo polo entra en acción y se encuentra con esos rostros; no hay nada más provocativo que un rostro humano, un rostro que te observa no te deja de ningún modo indiferente; tanto el rostro, como el elemento estético son fuerza que impulsa a la subjetividad del espectador a sacar de sus recuerdos, de su memoria afectiva, de su inconsciente, emociones, discernimientos y juicios que lo llevan no sólo a la experiencia estética, sino también a tomar compromisos concretos.

En el proyecto está también planeada una intervención urbana. Impresiones gigantes de algunas fotografías que se exhibirán en las calles de las ciudades más afectadas por la violencia y que representarán seguramente una bella esperanza para todos nosotros. Imaginemos a Matamoros con esas fotografías.

Diego Huerta viene a Matamoros, seremos los matamorenses parte de este proyecto, tendremos el privilegio de ofrecer nuestros rostros como un compromiso y como parte de un movimiento estético y social. Diego Huerta ha querido venir a Matamoros desde el inicio de su proyecto, pues nuestra ciudad resulta emblemática para el tema, iremos a la rivera del Bravo, estaremos en colonias y ejidos, nos haremos presente el centro. Seguramente buscaremos los lugares más emblemáticos de la ciudad.

Por lo pronto lo anunciamos: El Sábado 26 de noviembre en la Colonia Los Pinos a las 9:30 a.m.; en el Ejido El Refugio a las 11:00 a.m.; durante la tarde en la ciudad. El domingo 27 en la Colonia Guillermo Guajardo González a las 7:30 a.m.; en la Colonia México Agrario a las 9:00 a.m.; en la Colonia Rafael Ramírez a  medio día y en la Colonia Campestre del Río I a las 4:00 p.m.
Si quieres ser parte de este proyecto, acude. Más información: 86 88 28 33 63

http://www.31kproject.com/

twitter.com/Dany_Gtz
facebook.com/dany.gtz

martes, 8 de noviembre de 2011

Reliquia del Beato Juan Pablo II llegará a nuestra Diócesis

Para el 29 de noviembre llegarán las reliquias de Juan Pablo II a la Catedral de Matamoros en punto de las 9 am. Mons. Ruy Rendón, Obispo diocesano, presidirá la Misa a las 9:30 am con todos los fieles que puedan asistir en Catedral. Luego, alrededor de la 1 pm, seguirán hacia las Ciudades de San Fernando, Valle Hermoso y Reynosa (Tamaulipas) el mismo día. En oración y comunión, seguiremos informando.
www.diocesisdematamoros.org

sábado, 5 de noviembre de 2011

El Árbol de la vida

Luis García Orso, SJ

El árbol de la vida(TheTree of Life) es una plegaria en cine, no una película convencional. Igual que en la oración cristiana, has de ir a ella con tu presencia abierta, dispuesta, humilde, en escucha, dialogante, amorosa; para seguir el aliento del Espíritu, sin saber a dónde te llevará; sin querer comprenderlo todo, dispuesto a rendirte ante el Misterio. Así es El árbol de la vida.

La historia que da la materia para este ejercicio espiritual es la de una familia texana en los años 50s, los O’Brien, con papá, mamá, y tres hijos, donde el mayor, Jack, será el hilo conductor. Nada extraordinario: un papá trabajador, responsable, enérgico, exigente; una mamá tierna, dedicada, prudente, sumisa, religiosa, y tres chicos que juegan en el río, y con las ranas, y con resorteras, y que van de compras con sus padres, y que no entienden todo lo que les mandan y se rebelan. Y también está cada espectador y su propia historia de la infancia, y su propia familia, y sus recuerdos, sentimientos, mociones interiores, preguntas. Cada uno, cada una, como hijo, hermano, padre, madre. El árbol de la vida va ofreciendo, a lo largo de 140 minutos, algunos puntos e imágenes para que cada quien vaya haciendo su propio ejercicio espiritual frente a la pantalla.

Terrence Malick (1943) sólo ha filmado cinco películas en su valiosa trayectoria profesional: Malas tierras (Badlands, 1973), Días de cielo (Days of Heaven, 1978), Ladelgada línea roja (TheThin Red Line, 1998), El nuevo mundo (TheNew World, 2005), y ahora El árbol de la vida (TheTree of Life, 2011), ganadora de la Palma de Oro en el pasado festival de Cannes. Su atrevida propuesta visual y meditativa tiene aquí el apoyo sobresaliente del mexicano Emmanuel Lubezki en la fotografía, de Alexandre Desplat en la dirección musical, y de una muy cuidada edición. Todo formando un extraordinario poema cinematográficode inusitada belleza (que no dudo a algunos les parecerá aburrido y confuso), que nos pide atrevernos a vivir una experiencia y dejar que ella nos lleve. Por eso, repito, se necesita la disposición personal, el tiempo, la apertura de corazón y de sensibilidad, la conciencia de lo que está sucediendo en el alma, y no engancharse con el engaño de querer explicaciones racionales, complacencias, materia fácil y digerida, acción inmediata y pasajera. Por tanto, no cualquier espectador estará en su momento para hacer este ejercicio espiritual, y no todos serán ‘sujetos’, ejercitantes, para ver El árbol de la vida.

Alguno de los puntos que dirigen esta plegaria cinematográfica es la pregunta por Dios y la búsqueda de su presencia y de su voluntad. La pregunta a Dios, a la vida, a los otros, al Misterio, en medio del dolor, de la pérdida, del desconcierto, de la duda, como lo van haciendo Jack y su madre:“¿Por qué sucedió? ¿Dónde estabas Tú?”. “¿Por qué ser bueno si tú no lo eres?”. “¿Por qué vine al mundo?”

Es la búsqueda de comunión con el hermano, con la madre, con el padre, con Dios, de un Jack adulto, un arquitecto de éxito profesional en Houston, perdido y solitario en un mundo frío e inhumano. Es la relación personal con Dios mediada por las representaciones, imágenes y experiencias de la infancia y de la vida: papá o mamá que me transmiten mi imagen de Dios, y el cosmos imponente del que formo parte.Y es también la interpelación de Dios a Job en la tormenta: “¿Quién es éste que empaña mi consejo con palabras sin sentido? Si eres valiente, prepárate. Yo te preguntaré y tú me responderás: ¿Dónde estabas tú cuando cimenté la tierra? Habla, si es que sabes tanto” (Job 38, 1-3). Éste es el epígrafe con que inicia la película, para reconocernos con toda nuestra pequeñez y nuestra grandeza en medio de un universo que nos sobrecoge y nos rebasa, y de un Dios Creador que nos interpela pero no nos abandona.

¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por dónde andar?… “Hay dos caminos para andar en la vida –dirá la señora O’Brien- : el camino de la naturaleza y el camino de la gracia”. “En el primero, el camino de la naturaleza, sólo buscas complacerte a ti mismo y que los demás te complazcan, y pierdes el ser feliz aun cuando el mundo brilla alrededor de ti. En el camino de la gracia, no buscas complacerte a ti mismo, y aceptas incluso ser olvidado, echado a un lado, menospreciado y humillado. Cada quien ha de elegir cuál camino quiere seguir. Pero nos enseñaron que quien ama el camino de la gracia, no llegará a un mal final”. “La única manera de ser feliz es amar; si no amas, tu vida pasa como un destello”.

Pero el camino de la gracia, del amor, no es fácil: hay que aprenderlo, transitarlo, perderlo, equivocarse, buscarlo, reandarlo, y volver siempre a aquellas experiencias donde se nos regaló la vida, la confianza, la ternura, el cuidado, el perdón…Quizás entonces, en ese camino espiritual, a través de tantas experiencias, podamos exclamar como Job: “Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos” (Job 42, 5).

viernes, 4 de noviembre de 2011

Cristo Rey

La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de Marzo de 1925.  El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey. Posteriormente se movió la fecha de la celebración dándole un nuevo sentido. Al cerrar el año litúrgico con esta fiesta se quiso resaltar la importancia de Cristo como centro de toda la historia universal. Es el alfa y el omega, el principio y el fin. Cristo reina en las personas con su mensaje de amor, justicia y servicio. El Reino de Cristo es eterno y universal, es decir, para siempre y para todos los hombres.
Con la fiesta de Cristo Rey se concluye el año litúrgico. Esta fiesta tiene un sentido escatológico pues celebramos a Cristo como Rey de todo el universo. Sabemos que el Reino de Cristo ya ha comenzado, pues se hizo presente en la tierra a partir de su venida al mundo hace casi dos mil años, pero Cristo no reinará definitivamente sobre todos los hombres hasta que vuelva al mundo con toda su gloria al final de los tiempos, en la Parusía. Si quieres conocer lo que Jesús nos anticipó de ese gran día, puedes leer el Evangelio de Mateo 25,31-46.

En la fiesta de Cristo Rey celebramos que Cristo puede empezar a reinar en nuestros corazones en el momento en que nosotros se lo permitamos, y así el Reino de Dios puede hacerse presente en nuestra vida. De esta forma vamos instaurando desde ahora el Reino de Cristo en nosotros mismos y en nuestros hogares, empresas y ambiente.

 Jesús nos habla de las características de su Reino a través de varias parábolas en el capítulo 13 de Mateo: “es semejante a un grano de mostaza que uno toma y arroja en su huerto y crece y se convierte en un árbol, y las aves del cielo anidan en sus ramas”; “es semejante a un mercader que busca perlas preciosas, y hallando una de gran precio, va, vende todo cuanto tiene y la compra”.

En ellas, Jesús nos hace ver claramente que vale la pena buscarlo y encontrarlo, que vivir el Reino de Dios vale más que todos los tesoros de la tierra y que su crecimiento será discreto, sin que nadie sepa cómo ni cuándo, pero eficaz.

La Iglesia tiene el encargo de predicar y extender el reinado de Jesucristo entre los hombres. Su predicación y extensión debe ser el centro de nuestro afán vida como miembros de la Iglesia. Se trata de lograr que Jesucristo reine en el corazón de los hombres, en el seno de los hogares, en las sociedades y en los pueblos.

A lo largo de la historia hay innumerables testimonios de cristianos que han dado la vida por Cristo como el Rey de sus vidas. Un ejemplo son los mártires de la guerra cristera en México en los años 20’s, quienes por defender su fe, fueron perseguidos y todos ellos murieron gritando “¡Viva Cristo Rey!”.

La fiesta de Cristo Rey, al finalizar el año litúrgico es una oportunidad de imitar a estos mártires promulgando públicamente que Cristo es el Rey de nuestras vidas, el Rey de reyes, el Principio y el Fin de todo el Universo.

Tere Fernández

EL CAMINO DE SANTIAGO, UN CAMINO DE PAZ

Pbro. Lic. José Luis Cerra Luna

El Camino de Santiago es una tradición de espiritualidad. Junto con Roma y Jerusalén es uno de los principales centros de peregrinación del mundo. Generaciones y generaciones de hombres y mujeres través de los siglos han dirigido sus pasos hacia Compostela para venerar los restos del  Apóstol Santiago. Los frutos espirituales han sido abundantes, principalmente de conversión profunda y de unión entre naciones.

No es un camino fácil, pero sí bellísimo, tanto por el insuperable entorno natural y cultural por el que el peregrino avanza kilómetro a kilómetro hacia Santiago, como también por los procesos internos que el Espíritu Santo es capaz de suscitar en los corazones a lo largo de tantas horas esfuerzo y cansancio, de silencio y soledad, de encuentros y contemplación; asimismo es una experiencia de fraternidad, en la que peregrinos de todo el mundo se reconocen miembros de una sola familia, estrechándose profundos y sinceros lazos.

Los presbíteros Jorge Adalberto Villanueva Morales, Margarito Salazar Cárdenas, Rodolfo Castillo Elías y José Luis Cerra Luna, todos de la Diócesis de Matamoros, así como nuestro amigo Mario Villarreal, laico de Monterrey, hemos tenido el privilegio de injertarnos en este hermoso árbol de la más genuina tradición católica, participando de su riqueza. Seguramente cada uno de nosotros podría compartir muchísimas vivencias, pues el Camino es una experiencia profundamente personal; coincidimos, sin embargo, en algunos puntos: por un lado, el Camino nos ha unido como hermanos, miembros de una verdadera familia presbiteral, lo cual quisiéramos proyectar a todos nuestros hermanos sacerdotes y de alguna manera hacerles partícipes sus frutos; por otro lado, hemos tenido una intensión clara, caminamos ofreciendo nuestra peregrinación por la paz en nuestra Diócesis; hemos orado y hemos dado cada paso para “que la paz prevalezca en la tierra”, como decía un pequeño poste en Fisterre, la parte más occidental de Europa y muchos siglos considerado el final del mundo. Llegamos a Santiago de Compostela con la bandera mexicana y hemos abrazado la imagen del Apóstol también con ella.

Durante siglos el Camino de Santiago ha tenido como fruto la paz, la verdadera paz, la que habita pro-fundamente en el corazón del peregrino y que le llena de alegría y  luz, una paz que verdaderamente se proyecta al mundo. Es la paz que queremos traer ahora a nuestra Diócesis. Que el Apóstol Santiago interceda ante el Maestro, para que haga vivir plenamente a Matamoros.

La Iglesia en los Medios de Comunicación

Mons. Luis Artemio Flores
Obispo de Valle de Chalco y Presidente de la Pastoral de Comunicación en México

Mientras ascendía al cielo, Jesús decía a sus discípulos: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio” (Mc 16, 15). Los discípulos salieron a las calles a comunicar lo que vieron con Jesús. Los evangelistas recogen las palabras de Jesús y narran los acontecimientos que recordaban con mayor nitidez. Pedro, Pablo, Santiago y Juan escriben las cartas que forman parte del nuevo testamento. Todas estas referencias históricas, desde el inicio de la era cristiana, recuerdan la importancia que para la Iglesia tiene la comunicación.

10 razones para evangelizar en la red

1. La Iglesia existe para evangelizar, esa es su vocación (cf. EN 14). Evangelizar es llevar la buena nueva: Jesucristo, y con su influjo transformar la conciencia personal y colectiva del hombre, la actividad en la que se compromete, su vida y su ambiente. (cf. EN 18)

2. La Iglesia también tiene el encargo de transmitir el amor de Cristo: “Les doy un mandamiento nuevo: Ámense los unos a los otros como yo los he amado” (Jn 13, 34-35). El amor es el que da la vida; por eso la Iglesia es enviada a difundir en el mundo el amor de Cristo.

3. El papa Benedicto XVI pide a los presbíteros participar en el mundo digital. (cfr. 44 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales). Deben anunciar el Evangelio valiéndose no solo de los medios tradicionales, sino también de los que aporta la nueva generación de medios audiovisuales (foto, video, animaciones, blogs, sitios web), ocasiones inéditas de diálogo e instrumentos útiles para la evangelización y la catequesis.

4. El sacerdote podrá dar a conocer la vida de la Iglesia mediante estos modernos medios de comunicación, y ayudar a las personas de hoy a descubrir el rostro de Cristo.

5. Las nuevas tecnologías no modifican sólo el modo de comunicar, sino la comunicación en sí misma, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante una vasta transformación cultural, nuevas oportunidades para establecer relaciones y construir lazos de comunión. (cfr. 45 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales).

6. El Papa valora las redes sociales como nuevas formas de relación interpersonal, anhelo de compartir y establecer amistades; pero no olvidarse del contacto real personal y humano. Utilizar las redes sociales para comunicar el Evangelio de forma respetuosa y discreta, acompañando como Jesús a los discípulos de Emaús.

7. En la exhortación pastoral “Verbum Domini” el Papa Benedicto XVI dice: En el mundo de internet, que permite que millones y millones de imágenes aparezcan en un número incontable de pantallas de todo el mundo, deberá aparecer el rostro de Cristo y oírse su voz, porque “si no hay un lugar para Cristo, tampoco hay un lugar para el hombre”.

8. Existe en el Episcopado Mexicano la Comisión Episcopal de la Comunicación (CEPCOM) que tiene como misión “proponer, animar y acompañar la comunicación, información y formación para el correcto uso, manejo y desarrollo de la comunicación pastoral, pastoral de la comunicación, medios de comunicación, nuevas tecnologías y nuevos lenguajes de la era digital”.

9. Una de las inquietudes prioritarias es la capacitación en el campo de las comunicaciones de los sacerdotes, religiosos y laicos responsables y colaboradores.

10. Una de las grandes preocupaciones de los obispos de México en el Exhortación pastoral “Que en Cristo nuestra Paz, México tenga vida”, es utilizar los medios de comunicación social al servicio de la paz.

a. Promover la formación de comunicadores, profesionales, competentes, comprometidos con la verdad.

b. Invitar a los jóvenes cristianos a utilizar con creatividad las redes sociales encaminándolos a la experiencia de una fraternidad de alcance universal, desenmascarando los engaños del mal que destruye y llevando a todos los espacios virtuales la fuerza del bien.

c. Esforzarnos por educar y educarnos para un uso crítico de los medios de comunicación social.

“Para cumplir su misión, la misión, la Iglesia está llamada a utilizar los medios de comunicación social (radio, televisión, prensa, cine) y los medios de la era digital”.

¡Ven, Señor Jesús!

EDITORIAL noviembre 2011


El año litúrgico en la Iglesia inicia el primer domingo de Adviento (para este año: 27 de noviembre de 2011) a diferencia del año civil, el cual inicia el 1 de enero. La palabra Adviento significa, venida, llegada. Un tiempo de preparar la venida del Señor Jesús.

Tenemos cuatro semanas en las que domingo a domingo nos vamos preparando para la venida del Señor. La primera de las semanas de adviento está centrada en la venida del Señor al final de los tiempos. La liturgia nos invita a estar en vela, manteniendo una especial actitud de conversión. La segunda semana nos invita, por medio del Bautista a «preparar los caminos del Señor»; esto es, a mantener una actitud de permanente conversión. Jesús sigue llamándonos, pues la conversión es un camino que se recorre durante toda la vida. La tercera semana preanuncia ya la alegría mesiánica, pues ya está cada vez más cerca el día de la venida del Señor. Finalmente, la cuarta semana ya nos habla del advenimiento del Hijo de Dios al mundo. María es figura, central, y su espera es modelo estímulo de nuestra espera.

Son tiempos de "estar atentos" ante falsos profetas, promesas incumplidas, egoísmos capaces de generar violencia, de una búsqueda de paz aparente, de un consumismo sin razón, de opiniones sin fundamentos... Que Adviento, nos ayude a "estar atentos" y juntos poder exclamar con fe: ¡Ven, Señor Jesús! Ilumina nuestros criterios de vida con el Evangelio.

Ejercicios espirituales del Presbiterio

En el pasado mes de octubre, los sacerdotes de la Diócesis junto con el Sr. Obispo Mons. Ruy Rendón Leal realizaron los ejercicios espirituales de cada año. El presbiterio de Matamoros junto con su Pastor participaron de la semana de ejercicios, como un espacio privilegiado para la reflexión, la oración y la comunión, como una oportunidad "de revitalizar el interior y poder fortalecer la vida espiritual del sacerdote" según expresó Mons. Jesús Márquez, sacerdote director de los ejercicios espirituales de este año y quien amablemente vino desde la Diócesis de Toluca para compartir los ejercicios.

En oración por los sacerdotes y Mons. Rendón quienes terminaron los ejercicios espirituales en la Casa de Retiros María Auxiliadora ubicada en los Valdés, Coahuila. Oremos por las vocaciones sacerdotales.

Santa Cecilia

Patrona de los músicos

El 22 de noviembre la Iglesia se viste de rojo para conmemorar el nacimiento de Santa Cecilia, quien muriera decapitada en el año 230 en Roma, Italia. Hija de una familia romana con fortuna y creencias paganas, desde muy niña se consagró a Jesús. Su nombre se menciona en el canon de la Santa Misa y la tradición la ha colocado como patrona de la música y de los músicos. En el siglo IV se levantó en su honor una basílica en el conocido barrio de "Trastevere" en Roma, a donde el Papa Pascual I hizo trasladar sus restos. En 1595 al abrir su sepulcro se encontró su cuerpo incorrupto y tal como fuera enterrado.

¿SABIAS QUE...?

"El día del Señor" Mons. Ruy Rendón Leal publica cada fin de semana en el sitio diocesano WWW.DIOCESISDEMATAMOROS.ORG una reflexión de las lecturas bíblicas de la Misa dominical en su columna "El día del Señor". ¡No te la pierdas!

El domingo 20 de noviembre es la Fiesta de Cristo Rey. Es una de las fiestas más importantes del calendario litúrgico, porque celebramos que Cristo es el Rey del universo. Su Reino es el Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, del amor y la paz.

El domingo 27 de noviembre es el I Domingo de Adviento.

Comienzo: El Adviento es el comienzo del Año Litúrgico y empieza el domingo

Término: Adviento viene de adventus, venida, llegada; forma una unidad con la Navidad y la Epifanía.

Color: La Liturgia en este tiempo es el morado.

Sentido: El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor.

Duración: 4 semanas

Partes: Se puede hablar de dos partes del Adviento:

a) desde el primer domingo al día 16 de diciembre, con marcado carácter escatológico, mirando a la venida del Señor al final de los tiempos;

b) desde el 17 de diciembre al 24 de diciembre, es la llamada "Semana Santa" de la Navidad, y se orienta a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo en las historia, la Navidad.

Personajes: Las lecturas bíblicas de este tiempo de Adviento están tomadas sobre todo del profeta Isaías (primera lectura), también se recogen los pasajes más proféticos del Antiguo Testamento señalando la llegada del Mesías. Isaías, Juan Bautista y María de Nazaret son los modelos de creyentes que la Iglesias ofrece a los fieles para preparar la venida del Señor Jesús.


Una reflexión cristiana sobre la “Nueva Era”

Consejo Pontificio de la Cultura

Resulta difícil separar los elementos individuales de la religiosidad de la Nueva Era (New Age) por inocentes que puedan parecer, de la estructura general que penetra todo el mundo conceptual del movimiento Nueva Era. La naturaleza gnóstica de este movimiento exige que se lo juzgue en su totalidad. Desde el punto de vista de la fe cristiana, no es posible aislar algunos elementos de la religiosidad de la Nueva Era como aceptables por parte de los cristianos y rechazar otros. Puesto que el movimiento de la Nueva Era insiste tanto en la comunicación con la naturaleza, en el conocimiento cósmico de un bien universal –negando así los contenidos revelados de la fe cristiana–, no puede ser considerado como algo positivo o inocuo. En un ambiente cultural marcado por el relativismo religioso, es necesario alertar contra los intentos de situar la religiosidad de la Nueva Era al mismo nivel que la fe cristiana, haciendo que la diferencia entre fe y creencia parezca relativa y creando mayor confusión entre los desprevenidos. En este sentido, resulta útil a exhortación de San Pablo: « avisar a algunos que no enseñen doctrinas extrañas, ni se dediquen a fábulas y genealogías interminables, que son más a propósito para promover disputas que para realizar el plan de Dios, fundado en la fe » (1 Tim 1, 3-4). Algunas prácticas llevan erróneamente el marchamo Nueva Era, simplemente como estrategia de mercado para venderse mejor, sin que estén realmente asociadas a su cosmovisión. Lo cual únicamente crea mayor confusión. Es por ello necesario identificar con precisión los elementos que pertenecen al movimiento Nueva Era, que no pueden ser aceptados por quienes son fieles a Cristo y a su Iglesia.

 La oración y la meditación:
¿hablamos con nosotros o con Dios?  

La tendencia a confundir la psicología y la espiritualidad aconseja recalcar que muchas de las técnicas de meditación ahora en uso no son oración. A menudo son una buena preparación para la oración, y nada más, aun cuando conduzcan a un estado de placidez mental o de bienestar corporal. Las experiencias que se obtienen son realmente intensas, pero quedarse en ese plano es quedarse solo, sin estar todavía en presencia del Otro. Alcanzar el silencio puede enfrentarnos al vacío más que al silencio contemplativo del amado. También es cierto que las técnicas para profundizar en la propia alma son, en definitiva, una llamada a nuestra propia capacidad de alcanzar lo divino, o incluso a llegar a ser divinos. Si descuidan que es Dios quien va en búsqueda del corazón humano, no son oración cristiana. Aun cuando se considera como un vínculo con la Energía Universal, « esta “relación” fácil con Dios, donde la función de Dios se concibe como la satisfacción de todas nuestras necesidades, revela el egoísmo que hay en el corazón de la Nueva Era ».

Las prácticas de la Nueva Era no son realmente oración, pues suelen tratarse de introspección o de fusión con la energía cósmica, en contraste con la doble orientación de la oración cristiana, que comprende la introspección pero que es, sobre todo, un encuentro con Dios. La mística cristiana, más que un mero esfuerzo humano, es esencialmente un diálogo que « implica una actitud de conversión, un éxodo del yo del hombre hacia el Tú de Dios ». « El cristiano, también cuando está solo y ora en secreto, tiene la convicción de rezar siempre en unión con Cristo, en el Espíritu Santo, junto con todos los santos para el bien de la Iglesia ».


¿Por qué hacer novenas?

Catholic.net

¿Qué es una novena? (Del latín "novem", nueve) La novena es una devoción de oración privada o pública de nueve días para obtener alguna gracia o intención especial.

Hay novenas dedicadas a Nuestro Señor, al Espíritu Santo, como también a la Virgen María y a muchos santos. La sucesión de nueve puede referirse a días consecutivos (nueve días previos a una fiesta) o a nueve días específicos de la semana o del mes (nueve primeros viernes). Algunas novenas tienen una larga tradición asociada con la devoción a un santo o a una promesa recibida en revelación privada.

Muchas novenas tienen recomendación eclesiástica pero no un lugar propio y establecido en la liturgia. No son parte de la oración oficial de la Iglesia. Las novenas nos ayudan en nuestra oración cuando están adecuadamente valoradas en el contexto de una sólida doctrina.

Al pedir la intercesión de un santo debemos desear imitar sus virtudes. Para ello es necesario conocerlo. La novena puede convertirse en superstición si se limita a buscar un deseo personal sin abrir el corazón a Dios y someterse a su voluntad. Una novena bien hecha es un medio para intensificar la intercesión.

ORIGENES

Jesucristo nos enseñó a orar con insistencia. El le pidió a los Apóstoles que se prepararan en oración para la venida del Espíritu Santo. De aquí se inspira la novena de Pentecostés. Los judíos no tenían celebraciones religiosas de nueve días ni novenarios de difuntos. Para ellos, el número siete era el mas sagrado. Pero la novena hora en la Sinagoga era una de las horas especiales de oración, como lo ha sido la hora nona en la Iglesia desde el principio. Es una de las horas de oración en la Liturgia de las Horas.

Medios deben contribuir a la difusión de una cultura de paz

SIGNIS

En el penúltimo día del Encuentro Nacional de Responsables para la Pastoral de la Comunicación realizado en Torreón (México), los comunicadores católicos coincidieron en el papel fundamental de los medios para la difusión de una cultura de paz.

El Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y Obispo Auxiliar de Texcoco, Mons. Víctor René Rodríguez, resaltó la importancia que tienen los medios de comunicación, "para la Misión Continental". En ese sentido, destacó "la gran responsabilidad que tienen los obispos de integrar a todos los actores de su diócesis en esta misión". Además, refirió que la Misión Continental debe buscar, de manera especial, la atención y el acercamiento "a los más pobres, desprotegidos, enfermos de VIH y a los bautizados que no tienen ningún acercamiento con la Iglesia".

Por su parte, los responsables de la pastoral de comunicación coincidieron en que el alto impacto de los medios de comunicación, debe ser usado para "promover una cultura de paz, que inicie desde el interior de cada persona, en las familias y comunidades". Finalmente, concluyeron en la necesidad del compromiso "firme y desinteresado" de todos los medios de comunicación, ya sea sumándose a iniciativas existentes o con la creación de nuevas ideas.

La Diócesis de Matamoros estuvo presente en dicho encuentro Nacional, el Pbro. Luis E. Buenrostro fue designado para ir y participar como miembro que es, de la Comisión diocesana de Comunicaciones.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Gran Concierto Evangelizador


Viernes, 09 de diciembre de 17:30 a 20:00 en el Templo de San Charbel, Av. Leyes de Reforma S/N Col. Santa Elena Frente a la Col. Acuario 2001, en H. Matamoros, Tam.

Estará la BANDA METANOIA Y CECILIA HURTADO, el Concierto es a beneficio de la Pro-Construcción del Templo de San Charbel, el costo del boleto es de 50 pesos, los estudiantes tienen precio especial presentando su credencial de estudiante, al adquirir su boleto y los niños menores de 10 años entran gratis acompañados de un adulto. mas informes en la oficina de la Parroquia de San Jose Obrero y al Tel. 8165702.

martes, 25 de octubre de 2011

¿Nos vuelve tontos Internet?

Chiara Giovannini

McLuhan afirmaba que los “medios eléctricos” del siglo XX - teléfono, radio, cine, televisión estaban marcando el fin de la tiranía del texto sobre nuestros pensamientos y sentidos. Su libro “Los instrumentos de la comunicación” fue tan debatido como poco leído. Según él, cualquier contenido vehiculado por un medio tiene mucha menos influencia que el medio mismo sobre nuestro modo de pensar.

En su libro “Internet ¿nos vuelve estúpidos?” Nicholas Carr sostiene con fuerza que “los medios no son simples canales de información. No sólo proveen de material al pensamiento, sino que modelan también el proceso del pensar”. (p.20).

En 2008 la nGenera, una pequeña compañía de consultoría e investigación, realizó un estudio para verificar los efectos de Internet sobre los jóvenes. La compañía entrevistó cerca de 6.000 miembros de la que se llama Generación Net, o sea, chicos y chicas que han crecido usando la Red. “La inmersión digital -escribía el jefe de los investigadores- ha alterado también el modo como se asimila la información. Los jóvenes ya no leen necesariamente una página de izquierda a derecha y de arriba abajo. Más bien saltan de aquí allá, recorriendo superficialmente el texto, a la búsqueda de informaciones de su interés.”. (D. Tapscott, “How to teach and manage Generation Net, in Businessweek Online, 30 November 2008.

Katerine Hayles, docente en la Duke University, confesaba en una conferencia reciente durante un encuentro de la Phi Beta Kappa, cofradía universitaria americana fundada en 1776: “Ya no logro hacer que mis estudiantes lean libros enteros”. Lo que sostiene Nicholas Carr es que la mente lineal, dúctil y penetrante, llena de imaginación, que nos ha acompañado desde hace cinco siglos, puede modificarse también desde el punto de vista neurológico con un uso desatinado de la web. Durante el siglo XX, neurocientíficos y psicólogos se dieron cuenta de la extraordinaria complejidad del cerebro humano. Descubrieron que en nuestro cráneo hay cerca de 100 mil millones de neuronas que toman formas distintas y varían en longitud. Millones de billones de contactos, llamados sinapsis, unen las neuronas en nuestra cabeza en una densa red de circuitos que, en formas aún desconocidas, dan origen a lo que somos, a lo que sentimos y pensamos. A pesar de las controversias, la recién descubierta plasticidad del cerebro se debe al joven científico Merzenich, que fue el primero en asegurar que nuestras neuronas pueden romper viejas conexiones y formar nuevas. Según Olds, profesor de Neurociencia y director del Krasnow Institute for Advanced Study alla George Mason University, “el cerebro tiene la capacidad de reprogramarse al vuelo, cambiando el modo de funcionar. Cada vez que realizamos una acción, se activa un conjunto de neuronas, intercambiando informaciones precisas. La repetición de la experiencia refuerza los vínculos entre esas neuronas”.

“Las células que se activan juntas, quedan ligadas entre sí”: esto se conoce como regla de Hebb. Doidge, en su libro “El cerebro infinito” observa que “a pesar de su amplia flexibilidad mental, el cerebro puede encerrarnos en comportamientos muy rígidos”. (N. Doidge, “El cerebro infinito. En la frontera de la neurociencia: historias de personas que han cambiado su propio cerebro”). Pero plástico no quiere decir elástico. Las malas costumbres pueden radicarse en nuestras neuronas con la misma facilidad que las buenas. “Si dejamos de ejercitar nuestras facultades mentales, no sólo las olvidamos”, escribe Doidge. “La parte del mapa cerebral para esas funciones es ocupada por aquellas otras que seguimos practicando”.

Una página de texto online vista en la pantalla de un computer puede parecer similar a la de un texto impreso. Pero varias investigaciones han mostrado que el acto cognitivo de la lectura no estimula sólo el sentido de la vista sino también el del tacto. El paso del papel a la pantalla no cambia únicamente el modo como nos orientamos en un texto bien escrito. Incide también sobre el grado de atención que le dedicamos. Los links alteran nuestra percepción. Nos animan a entrar y salir del texto, en vez de dedicarle toda nuestra atención a un solo estímulo. Las investigaciones sobre los motores de búsqueda llevan a la fragmentación de las obras on line, nuestro afecto por un texto específico se hace más tenue, y compañías como Google y Microsoft perfeccionan sus motores de búsqueda para video y audio, con lo cual cada vez son más los productos que sufren la fragmentación que afrontan los textos escritos. La red despieza el contenido e interrumpe la concentración. Los cambios en la lectura provocarán análogas transformaciones en la escritura. Un ejemplo extraordinario de esto se ha dado ya en Japón. En 2001 algunas chicas comenzaron a componer historietas con mensajes de texto (SMS de celulares) y a subirlos a la web Maho-noirando, donde se podían leer y comentar. Esos cuentos se ampliaron en novelas para teléfono celular y se publicaron por entregas. Actualmente son best seller en las librerías japonesas. Así pues, a la luz de todo esto puede afirmarse que McLuhan tenía razón cuando decía: “Un nuevo medio no es nunca un añadido al anterior, y no deja a éste en paz. No deja nunca de oprimir a los medios anteriores hasta que no encuentra para ellos formas y posiciones nuevas”.



domingo, 16 de octubre de 2011

Comunicadores según San Pablo

Walter Moschetti (OCLACC)

Hay una realidad que nos identifica: somos cristianos. Desde esta experiencia de fe ejercemos nuestra tarea de comunicadores, partícipes de la tarea evangelizadora de la Iglesia.

A la luz de la figura de San Pablo, el apóstol-comunicador, de quien estamos celebrando el bimilenario de su nacimiento, veremos nuestra misión y reflexionaremos sobre ella para ser fieles a nuestra vocación.
La vida cristiana comienza con una experiencia de encuentro. En el camino de la vida y en nuestra propia historia personal, Dios se hace presente, invitando, seduciendo, comprometiendo...

La conversión de Pablo que nos narran los Hechos (9,1-19) muestra la realidad transformante de una experiencia que cambiará radicalmente la vida de Saulo de Tarso, perseguidor de los cristianos, para convertirlo en el Apóstol de los Gentiles. La ceguera en la cual se encontraba vio brillar, por la fe, una nueva luz.

Jesús lo llamó a participar de su misión. Pablo mismo reconocerá ésta misión como una vocación: "...elegido para anunciar la Buena Noticia" (Rom 1,1).

También nosotros nos sentimos urgidos por el mandato del Señor: "Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio a toda la creación" (Mc. 16,15). Y para cumplir esta orden contamos con más medios que con los que contó Pablo. Hoy las cartas, la predicación, los viajes -métodos usados por el Apósotol para evangelizar- se nos hacen fáciles, rápidos, atractivos e influyentes a través del uso de los poderosos medios de la comunicación social, y hemos recibido dones, talentos, aptitudes que nos capacitan para acercar al hombre de hoy el mensaje de Jesucristo con el lenguaje y los medios modernos con los que nos comunicamos en la actualidad. Son dones que el Espíritu Santo distribuye, según nos los enseñó el Apóstol: "El Espíritu da a uno la sabiduría para hablar; a otro la ciencia para enseñar. A éste el don de curar, a uno el don de la profecía, a otro el don de lenguas..." (cfr. 1 Cor 12, 8ss). Sin olvidar claro está, que el don más precioso al que debemos aspirar es el don del amor...porque sin amor no soy nada. (cfr. 1 Cor 13).

De nuestro singular modo de comunicar dependerá de que la palabra proclamada, escrita o proyectada pueda tener cabida en el corazón del hombre. Nuestro lenguaje directo, claro, dinámico, adaptado al auditorio o audiencia, hará accesible el mensaje del Señor a aquellos a quienes se los comuniquemos.
Claramente dice San Pablo: "Si yo fuera a verlos y les hablara con un lenguaje incomprensible, ¿de qué les serviría si mi palabra no les aportara ni revelación, ni ciencia, ni profecía, ni enseñanza? Sucedería lo mismo que con los instrumentos de música, por ejemplo la flauta o la cítara. Si las notas no suenan distintamente, nadie reconoce lo que se está ejecutando. Y si la trompeta emite un sonido confuso, ¿quién se lanzará al combate?. Así les pasa a ustedes: si no hablan de manera inteligible, ¿cómo se comprenderá lo que dicen? Estarían hablando en vano. Si ignoro el sentido de las palabras, seré como un extranjero para el que me habla y él lo será para mí" (1 Cor 14,6-11).

Hemos recibido un mandato. Nuestro apostolado es una vocación. Fuimos llamados por Jesús, y la Iglesia nos envía con esta misión. Sintamos hoy en lo profundo del corazón que hemos sido elegidos y capacitados para realizar esta tarea. La Iglesia confirma esta elección divina, alentándonos y dándonos el lugar que tenemos, para que difundamos con dignidad y competencia la Palabra de Dios a través de aquello que escribimos, decimos o mostramos.

Nuestra difícil, comprometida y apasionante misión nos exige un conocimiento acabado de la realidad a la que hemos de anunciar el Evangelio, a la que hemos de impregnar con los valores evangélicos. Nuestra cambiante cultura nos exige estar al tanto de las situaciones que se presentan para dar respuesta desde nuestra fe. No podemos pues vivir un espiritualismo que nos aísle, sino que, con el corazón firme en el Señor hemos de caminar con firmeza las realidades del mundo, con juicio crítico y capacidad de comprensión, tolerancia y diálogo.

Este es el celo apostólico que impulsó la misión de Pablo: "Siendo libre me hice esclavo de todos, para ganar al mayor número posible. Me hice judío con los judíos para ganar a los judíos; me sometí a la Ley a fin de ganar a los que están sometidos a la Ley. Y me hice débil con los débiles, para ganar a los débiles. Me hice todo con todos, para ganar al menos a algunos, a cualquier precio" (1 Cor 9, 19-22).

Por ser tan importante nuestra tarea -misión recibida del Señor e impulsada por la Iglesia- no p
odemos comunicar de cualquier manera. Debemos apuntar a la excelencia en la comunicación católica. Nuestro estilo de comunicar debería ser modélico. Allí mostraremos la dignidad y riqueza de la Palabra de Dios.
"Trata de ser un modelo para que los creen, en la conversación, en la conducta, en el amor, en la fe, en la pureza de vida. No malogres el don espiritual que hay en ti. Vigila tu conducta y tu doctrina. Si obras así, te salvarás a ti mismo y salvarás a los que te escuchen" (cfr. 1 Tim 4,12-16).

Por eso hemos de buscar cada día capacitarnos para utilizar debidamente la palabra, la escritura, la imagen e incluso las nuevas tecnologías. El comunicador católico debe estar capacitado técnicamente para esta tarea que le exige una constante creatividad puesta al servicio del Reino. Debemos generar ideas originales, entretenidas, capaces de llegar al corazón de nuestro interlocutor y transformar su vida con el poder vivificador del Evangelio. Los más jóvenes deben buscar alcanzar una preparación terciaria o universitaria en este campo. Nos faltan profesionales consagrados a vivir este apostolado con convicción, coherencia y calidad profesional. Nos falta muchas veces la necesaria astucia de la que hablaba Jesús desafiándonos a la evangelización.

Claro que no basta la preparación técnica. No sólo hay que adquirir un buen lenguaje, tener una buena voz, escribir correctamente o mostrarse de forma adecuada en los medios audiovisuales. Hay que tener algo que decir. De allí que sea tan importante la formación doctrinal. Y esta es una formación permanente. Hoy día no basta haber hecho un curso bíblico, o un seminario de catequesis, ni siquiera ser profesor de teología...Cada día debemos leer, estudiar, investigar, para "dar razones de nuestra fe", como nos dice San Pablo. Debemos fundamentar la verdad que proclamamos. La Iglesia en su larga tradición magisterial tiene elaborados infinidad de documentos que argumentan sus dogmas y su moral. Nosotros debemos ir siempre a esas fuentes. No podemos ser "opinólogos" -como tantos presentes en los medios-. Cada tema que tratamos debe ser tratado con responsabilidad, pues estamos comprometidos con la Verdad.

Al ejercer nuestra tarea, estamos poniendo sobre el candelero nuestra luz, la luz de Jesús. Son nuestras buenas obras las que deben alumbrar para que los hombres al vernos actuar puedan creer, -como nos ha enseñado el mismo Jesús-. Pero qué difícil es estar tan expuesto en un medio de comunicación, transformado hoy en vidriera del mundo, sin opacar a quien es la Luz verdadera.

"Nosotros somos la fragancia de Cristo al servicio de Dios" (2 Cor, 13,15) Un pecado en el que podemos caer como comunicadores es la falta de humildad. "Aparecer" en un medio nos pone en un lugar destacado. No siempre estamos preparados para esta exposición pública. Por ello, la humildad modera el apetito que tenemos de la propia excelencia, contrarresta la soberbia, el orgullo, la vanidad. Si no somos concientes, como Juan el bautista, de que sólo somos la voz de quien es la Palabra, nos enceguecerán los aplausos y halagos que a menudo recibimos de nuestros interlocutores. Es verdad que alienta nuestra tarea el saber que nuestros receptores reciben nuestro mensaje con agrado, pero siempre estará el riesgo de querer "aparecer". Allí sería infecundo nuestro apostolado y quedaría trunca la evangelización, pues apareceríamos nosotros y no Jesucristo, corriendo incluso el riesgo de acomodar el Mensaje para "quedar bien" con quienes nos escuchan o leen.

Pablo nos da el ejemplo: "Cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría. Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y de Jesucristo crucificado. Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante. Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación presuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu, para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios" (1 Cor 2, 1-5)

Esta reflexión nos hace deducir que sólo los Santos evangelizan, pues el verdadero anuncio ha de realizarse con la palabra y el ejemplo. Pensar en nuestra identidad como comunicadores católicos es pensar en nuestro singular camino de santidad, que San Pablo nos traza en un texto que es verdadero programa de vida para el comunicador católico: "Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca. Alégrense con los que están alegres, y lloren con lo que lloran. Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes. No presuman de sabios. No devuelvan a nadie mal por mal. No te dejes vencer por el mal. Por el contrario, vence al mal, haciendo el bien" (Rom 12, 14-18.21)

Este es el camino de la conversión constante en el cual debemos estar. El comunicador católico es un ser "animado por el Espíritu" (cfr. Rom 8,9) que no tiene como modelo a este mundo... sino que vive transformándose interiormente renovando su mentalidad para poder discernir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto (crf. Rom 12,2). Por ello debe examinarse para comprobar si está en la verdadera fe, poniéndose a prueba seriamente (cfr. 2 Cor. 13,5). Y lanzarse decididamente hacia la meta para alcanzar el premio del llamado celestial que Dios nos ha hecho en Cristo Jesús (Flp. 3,12-16)
Nuestra misión será pues, una necesidad: "¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!" (1 Cor 9,16), aunque a causa de ella tengamos que sufrir burla, incomprensión, persecución o la misma muerte. Paradójicamente éstos fueron los motivos que tuvo Pablo de gloriarse: "...¿Son ministros de Cristo? Vuelvo a hablar como un necio: yo lo soy más que ellos. Mucho más por los trabajos, mucho más por las veces que estuve prisionero, muchísimo más por los golpes que recibí. Con frecuencia estuve al borde la muerte, cinco veces fui azotado por los judíos con los treinta y nueve golpes, tres veces fui flagelado, una vez fui apedreado, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche en medio del mar. En mis innumerables viajes, pasé peligros en los ríos, peligros de asaltantes, peligro de parte de mis compatriotas (...), cansancio y hastío, muchas noches en vela, hambre y sed, frecuentes ayunos, frío y desnudez (...). Si hay que gloriarse en algo, yo me gloriaré de mi debilidad" (cfr. 2 Cor 11,23-30).

Pero todo esto, no admite para Pablo el menor desaliento: "Si nuestro Evangelio todavía resulta impenetrable, lo es sólo para aquellos que se pierden, para los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les ha enceguecido el entendimiento. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús, el Señor, y nosotros no somos más que servidores...Porque el mismo Dios que dijo: ‘Brilla la luz en medio de las tinieblas', es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo" (2 Cor4, 3-6).

Esta profecía de esperanza debe arder en el corazón del comunicador y no callarla. Ante el desasosiego que generan tantos males presentes en el mundo, no podemos callar la Buena Noticia que ha cautivado nuestra vida... Pero, como este gozoso anuncio es combatido por las calamidades que anuncian sólo destrucción y muerte, debemos vestir las armaduras del cristiano, para continuar nuestra tarea con entusiasmo, convicción y alegría.

"Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder. Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio. Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.

Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos. Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza. Calcen sus pies con el celo por propagar la Buena Noticia de la paz. Ten gan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno. Tomen el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios" (Ef. 4,10-17).-

jueves, 6 de octubre de 2011

Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de las Misiones 2011 (oct. 23)


Queridos hermanos y hermanas:

“Con ocasión del Jubileo del año 2000, el Venerable Juan Pablo II, al comienzo de un nuevo milenio de la era cristiana, confirmó con fuerza la necesidad de renovar el celo por llevar a todos el anuncio del Evangelio «con el mismo entusiasmo de los cristianos de los primeros tiempos» (Carta ap. Novo millennio ineunte, 58). Es el servicio más precioso que la Iglesia puede ofrecer a la humanidad y a cada persona que busca las razones profundas para vivir en plenitud la propia existencia. Por eso, esa misma invitación resuena cada año en la celebración de la Jornada Mundial de las Misiones. Efectivamente, el incansable anuncio del Evangelio vivifica también a la Iglesia, su fervor, su espíritu apostólico; renueva sus métodos pastorales para que cada vez sean más apropiados para las nuevas situaciones —incluso aquellas que requieren una nueva evangelización— y estén animados por el impulso misionero: «La misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. ¡La fe se fortalece dándola! La nueva evangelización de los pueblos cristianos hallará inspiración y apoyo en el compromiso por la misión universal» (JUAN PABLO II, Enc. Redemptoris missio, 2).

Id y anunciad

Este objetivo se refuerza continuamente por la celebración de la liturgia, especialmente de la Eucaristía, que se concluye siempre evocando el mandato de Jesús resucitado a los Apóstoles: “Id...” (Mt 28,19). La liturgia es siempre una llamada ‘del mundo’ y un nuevo envío ‘al mundo’ para ser testigos de lo que se ha experimentado: la fuerza salvífica de la Palabra de Dios, la fuerza salvífica del Misterio Pascual de Cristo. Todos los que han encontrado al Señor resucitado han sentido la necesidad de anunciarlo a los otros, como hicieron los dos discípulos de Emaús. Estos, después de haber reconocido al Señor al partir el pan, «levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once» y refirieron lo que les había sucedido por el camino (Lc 24,33-34). El Papa Juan Pablo II exhortaba a estar “vigilantes y preparados para reconocer su rostro y correr hacia nuestros hermanos, para llevarles el gran anuncio: ¡Hemos visto al Señor!”.

A todos

Destinatarios del anuncio del Evangelio son todos los pueblos. La Iglesia, «es, por su propia naturaleza, misionera, puesto que tiene su origen en la misión del Hijo y la misión del Espíritu Santo según el plan de Dios Padre» (CONC. ECUM. VAT. II, Decr. Ad gentes, 2). Esta es «la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar» (PABLO VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 14). Consiguientemente, nunca puede encerrarse en sí misma. Se enraíza en determinados lugares para ir más allá. Su acción, adhiriéndose a la palabra de Cristo y bajo la influencia de su gracia y de su caridad, se hace plenamente y actualmente presente a todos los hombres y a todos los pueblos para conducirles a la fe en Cristo (cfr Ad gentes, 5). Esta tarea no ha perdido su urgencia. Al contrario, «la misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está aún lejos de cumplirse… una mirada global a la humanidad demuestra que esta misión se halla todavía en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio» (JUAN PABLO II, Enc. Redemptoris missio, 1). No podemos quedarnos tranquilos si pensamos que, después de dos mil años, todavía existen pueblos que no conocen a Cristo y que todavía no han escuchado su mensaje de salvación. No solo eso, sino que se amplía el número de quienes, aun habiendo recibido el anuncio del Evangelio, lo han olvidado y abandonado, y ya no se reconocen en la Iglesia; y muchos ambientes, incluso en sociedades tradicionalmente cristianas, son hoy renuentes a abrirse a la palabra de la fe. Se está dando un cambio cultural, alimentado también por la globalización, por movimientos de pensamiento y por el relativismo imperante; un cambio que lleva a una mentalidad y a un estilo de vida que prescinden del mensaje evangélico, como si Dios no existiera, y que exaltan la búsqueda del bienestar, de la ganancia fácil, del logro profesional y del éxito como finalidad de la vida, incluso en menoscabo de los valores morales.

Corresponsabilidad de todos

La misión universal implica a todos, a todo y siempre. El Evangelio no es un bien exclusivo de quien lo ha recibido, sino que es un don que hay que compartir, una buena noticia que hay que comunicar. Y este don-compromiso le es confiado no solamente a algunos, sino a todos los bautizados, los cuales son «un linaje elegido, …nación santa, un pueblo adquirido por Dios» (1 Pe 2,9) para que proclame sus obras maravillosas. Están implicadas en ello también todas las actividades. La atención y la colaboración con la actividad evangelizadora de la Iglesia en el mundo no pueden limitarse a algunos momentos y ocasiones particulares, ni tampoco se pueden considerar como una más entre otras actividades pastorales: la dimensión misionera de la Iglesia es esencial, por lo que hay que tenerla siempre presente. Es importante que tanto cada bautizado como las comunidades eclesiales se interesen en la misión no de manera esporádica y ocasional, sino de manera constante, como forma de la vida cristiana. La misma Jornada Mundial de las Misiones no es un momento aislado en el curso del año, sino que es una ocasión preciosa para pararse a pensar si respondemos y cómo respondemos a la vocación misionera; una respuesta esencial para la vida de la Iglesia.

Evangelización global

La evangelización es un proceso complejo y comprende varios elementos. Entre estos, la animación misionera ha prestado siempre una atención particular a la solidaridad. Este es también uno de los objetivos de la Jornada Mundial de las Misiones, que, a través de las Obras Misionales Pontificias, solicita la colaboración para llevar a cabo las tareas de evangelización en los territorios de misión. Se trata de sostener instituciones necesarias para establecer y consolidar la Iglesia mediante los catequistas, los seminarios, los sacerdotes; y de dar también nuestra propia aportación para que mejoren las condiciones de vida de las personas en países en los que son más graves los fenómenos de pobreza, malnutrición, sobre todo infantil, enfermedades, ausencia de servicios de salud y de educación. También esto entra en la misión de la Iglesia. Anunciando el Evangelio, se preocupa por la vida humana en sentido pleno. No se pude aceptar, decía el Siervo de Dios Pablo VI, que en la evangelización se descuiden los aspectos que se refieren a la promoción humana, la justicia, la liberación de toda forma de opresión, evidentemente dentro del respeto a la autonomía del ámbito político. Desinteresarse de los problemas temporales de la humanidad significaría «ignorar la doctrina del Evangelio acerca del amor hacia el prójimo que sufre o padece necesidad» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 31.34); no estaría en sintonía con el comportamiento de Jesús, el cual “recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia” (Mt 9,35).

Así, por medio de la participación responsable en la misión de la Iglesia, el cristiano llega a ser constructor de la comunión, de la paz, de la solidaridad que Cristo nos ha dado y colabora en la realización del proyecto salvífico de Dios para toda la humanidad. Los desafíos que esta encuentra llaman a los cristianos a caminar con los demás, y la misión es parte integrante de este camino con todos. En ella llevamos, si bien en vasijas de barro, nuestra vocación cristiana, el tesoro inestimable del Evangelio, el testimonio vivo de Jesús muerto y resucitado, encontrado y creído en la Iglesia.

Que la Jornada Mundial de las Misiones renueve en cada uno el deseo y la alegría de “ir” al encuentro de la humanidad llevando a todos a Cristo. En su nombre os imparto de corazón la Bendición apostólica, en particular a los que más trabajan y sufren por el Evangelio.

Momentos del Concierto de la Orquesta Sinfónica de la Escuela Nacional de Música-UNAM en Catedral

Se pudo apreciar la extraordinaria ejecución de la Orquesta Sinfónica teniendo como solista a la Srita. Cynthia Sánchez (Soprano) y como Director huésped al Maestro David Eduardo Rocha. ¡Gracias!
Puedes VER VIDEO de una parte del evento.

Mons. Ruy Rendón (centro) con Sra. Florinda Pérez (izq.) Presidenta del Festival de Otoño y el Padre Margarito Salazar (der.) párroco de Catedral de Matamoros.
¡Juventud hecha voz! extraordinaria interpretación de la soprano.
Orquesta Sinfónica en su esplendor.
Público que llenó las naves de Catedral.
La Orquesta bajo la guía magistral de su Director.